Hay personas que caminamos por la vida con una luz diferente, no somos de piedra, ni llevamos corazas; al contrario, algunas tenemos almas de cristal, almas puras, transparentes y delicadas, 🤍
Somos como esos vasos de cristal fino y auténtico Si los tocas con delicadeza, o incluso si reciben un pequeño golpe, emiten un sonido hermoso, agudo y cristalino que no se apaga rápido; se queda vibrando en el aire por largo tiempo, resonando con fuerza. Así somos nosotras. Cuando algo nos toca el corazón, ya sea una alegría o una tristeza, ese sentimiento no desaparece al instante, se queda vibrando dentro de nuestro pecho, resonando por días, porque no sabemos sentir a medias.
Hoy en día es fácil cruzarse con personas que parecen no inmutarse ante nada, alguien a su lado puede estar pasando por un momento difícil, cayéndose a pedazos o sufriendo, y ellos simplemente no reaccionan; siguen de largo, fríos, con un alma inamovible porque piensan que si no les está pasando a ellos, simplemente no importa, son personas que se blindan en su propio egoísmo.
Sin embargo, el alma de cristal reacciona inmediatamente, no podemos mirar hacia otro lado.
Por eso, a menudo lloramos mucho, lloramos por alegría, por nostalgia, o por impotencia. Quizás los demás nos miren y nos llamen débiles, pero no entienden que nuestras lágrimas no son cobardía; son el resultado de conectar con el alma del otro de una forma única.
Tenemos una sensibilidad tan expuesta que el sufrimiento ajeno lo sentimos en el pecho como si fuera nuestro propio sufrimiento, no necesitamos palabras para saber cuándo alguien la está pasando mal; su dolor nos atraviesa y nos mueve a actuar, a abrazar, a sentir.
Es verdad que somos delicadas, un roce brusco, una mala intención o una palabra hiriente pueden resquebrajarnos por dentro. Sin embargo, hay algo hermoso en nuestra naturaleza: incluso en nuestras grietas, la luz sigue brillando, y es precisamente a través de esas fisuras por donde aprendemos a sanar y a iluminar a los demás.
A veces el mundo nos pide que nos "endurezcamos" o que dejemos de ser tan sentimentales, pero nuestra fragilidad no es debilidad, es empatía pura,
es la valentía de vivir con el corazón expuesto, de amar con honestidad y de mantener la limpieza en el alma en un mundo que a veces se olvida de ser auténtico y leal.
Me despido por hoy, querida comunidad de Liketu. Gracias por leerme, por recibir mis fotos y, sobre todo, por abrirme un espacio donde puedo compartir un pedacito de mi corazón con tanta libertad, les deseo a todos un día lleno de luz, de momentos reales y de conexiones verdaderas.
¡Nos leemos en la próxima publicación! Un abrazo enorme para todos. ✨🌸