Esta tortuguita le fué regalada a mi hijo. Una señora la encontró en el patio de su casa. Ella no tiene gatos en su casa pero sí una jauría de fieras ratas. Que se alimentan a todo lo que ven por delante. Ella decidió traerla a mi casa.
Es muy pequeñita, y hablo en femenino, pero no sé distinguir el sexo a estos animalitos. Su caparazón parece lo suficientemente duro como para pensar que ya tiene unas semanas. Se alimenta de muchas hojitas y de las flores de mi jardín.
Camina por todo el porche, tiene que familiarizarse con este nuevo ambiente. Creo que está bien, aunque no conozco mucho de crías de morrocoy, sé que son fuertes. No necesitan a su figura adulta junto a ellas para crecer.
He visto algunos de estos animalitos solos, en casas de amigos. Espero que siga creciendo saludable.
Duerme en una forma muy relajada. Estirado totalmente. Saca su largo cuello del caparazón y lo deja de lado. Sus piernas y brazos estirados. Y duerme por largos períodos de tiempo en un rincón de su caja. La caja es su hogar. El hogar que mi hijo le arregló, mientras se hace más fuerte y pueda estar afuera en el jardín. Sin que los gatos lo puedan ver como alimento.
Gracias a todos por ver el blog. Tengamos un feliz y bendecido día.