Hace años investigué este insecto que, aunque parece una mosca de gran tamaño, difiere mucho de ellas. Lo primero que destaca es su picadura, la cuál debes evitar a toda costa, ya que es muy dolorosa. Puede volar tan rápido que es capaz de alcanzar la velocidad de un caballo y tiene una dieta a base de sangre.
El tábano puede, incluso, dejar alguna de sus larvas en tu piel, por lo que recomiendo no molestarlos. Pude realizar esta fotografía en el teleférico de Caracas y alejarme sin mucho inconveniente, ya que hice lo posible por no molestarlas —eran muchísimas—.