Si me pidieran describir a mi hombre ideal, pudiera con algunos rasgos comenzar:
Que sea tan alto que su boca, llegue directo a besar mi frente.
De complexión mediana y un millón de pecas cubriendo su espalda.
Con labios delgados, adornados con una barba semipoblada.
Que con el reflejo de la luz, se pueda detallar el color rojizo que emana,
de los vellos ubicados debajo de sus pómulos.
Y que sus ojos almendrados, se cubran con unos lentes,
aportando cierta personalidad bohemia e intelectual.
El cabello tan largo, que pueda con una cola sujetarlo y una que otra cana esté resaltando.
Fuente
tampoco si es emprendedor y le gusta cocinar.
Quizás si de vez en cuando le guste aventurarse,
y disfrute compartir un pequeño y sencillo picnic en el parque.
También podrÃamos en ocasiones discutir
y ponernos de acuerdo a cuarto cerrado.
Que como yo, intente mantener encendida la llama
y si por alguna razón se apaga,
podamos decir adiós habiéndonos entregado
en cuerpo y alma.