¡Hola, amigos!
Quizá no lo sepan, pero hace algunos años practiqué tenis, aunque solo durante unos meses. De todas formas, tenía muchas ganas de aprender a jugar. Todo comenzó porque quería poder acompañar a mi esposo a sus partidos, ya que es su deporte favorito y lo practica desde la universidad; así podría compartir su afición por este juego. Lamentablemente, como muchas cosas en mi vida, me aburrí rápidamente y lo abandoné por completo, pero ahora he decidido retomarlo y esta vez él se tomará el tiempo de enseñarme.
Para nuestra primera sesión fuimos al hotel Tibisay, ya que allí puedes alquilar la cancha por horas y cuesta $10. Además, queríamos nadar un rato, así que podríamos «matar dos pájaros de un tiro», como se dice por allí. No voy a negar que estoy bastante oxidada, pero, a pesar de todo, siento que conservo algo de lo aprendido y más o menos me pude defender. Aún queda un largo recorrido por delante, pero creo que me adaptaré fácilmente.
Después del entrenamiento, nos dimos un buen baño en la piscina, a pesar de que lloviznó varias veces y el cielo se mantuvo nublado. Fue un día diferente, en el que nos escapamos de la rutina, nos divertimos y, de cierta forma, seguimos estrechando nuestro vínculo como pareja. En futuras prácticas iremos al polideportivo de la ciudad, ya que podemos utilizar la cancha de forma gratuita. Ya saben: mientras podamos ahorrar, mucho mejor 😜.
Hello, friends!
You might not know this, but a few years ago I played tennis, though only for a few months. In any case, I was really eager to learn how to play. It all started because I wanted to be able to accompany my husband to his matches—since it’s his favorite sport and he’s been playing it since college—so I could share his passion for the game. Unfortunately, like many things in my life, I got bored quickly and gave it up completely, but now I’ve decided to pick it up again, and this time he’ll take the time to teach me.
For our first session, we went to the Tibisay Hotel, since you can rent the court by the hour there for $10. Plus, we wanted to swim for a while, so we could “kill two birds with one stone,” as they say. I won’t deny that I’m pretty rusty, but despite everything, I feel like I’ve retained some of what I learned and was able to hold my own, more or less. We still have a long way to go, but I think I’ll adapt easily.
After practice, we took a nice swim in the pool, even though it drizzled a few times and the sky stayed cloudy. It was a different kind of day—we escaped the routine, had fun, and, in a way, continued to strengthen our bond as a couple. For future practices, we’ll go to the city sports center, since we can use the court for free. You know how it is: the more we can save, the better
😜.
¡Nos vemos pronto!
See you soon!
La traducción está hecha con la app Deepl.
Portada editada con la app PicsArt