Esta es la hora en la que todas las fuerzas de mi naturaleza se concentran. Puedo hacerme cada vez más negro, más, más… necesito camuflarme en el frío, oscuro e impenetrable material de esa puerta. Me han puesto debajo de esa cruz que hace el sol, buscando que me convierta. Pero, ¡no! ¡Soy eterno! Llegará la noche y saldré, perfumado en azufre, de mi escondite con todo el poder del fuego y podré trasuntarme para atravesar las puertas y sorprender al bien dormido, ingenuo, entre sus sueños color de rosa.
Si has podido verme escondido, calla, sé mi cómplice.
Lo que has leído es mi participación en el concurso monstruoso al cual me he convencido de asistir atraída por la promesa de de ganar su admiración si podemos hacer un relato, de menos de cien palabras, tan bueno como su foto de clarooscuros.
