Recuerdo el día que te conocí
el abrazo que nos despidió,
de esos que jamás se olvidan.
Me dejé cautivar por ese pequeño instante.
Nos escribíamos y no dejábamos de hacerlo,
eras tú,
era yo.
Los dos transmitiéndonos un cariño sincero, bonito, real.
Absorví toda ese energía positiva, confieso que tienes un don especial
hacer de mi: alegría en carne viva.
A veces es difícil expresar lo que sientes
pero contigo fue espontáneo, único.
Te sentí cercano, abrí mi corazón aunque mi mente a veces dudara.
Los días fueron largos
la espera desespera, te volví a encontrar,
te besé,
te abracé,
cerré los ojos,
y cuando los abrí
ahí estabas tú,
con tus ojos chiquitos
y tu sonrisa resplandeciente,
no se si era por mí
o por el día soleado
pero así quiero verte,
siempre Feliz.
Han sido cortos momentos,
pero han sido suficientes para darme cuenta de quien eres
y quien soy,
por eso escribo con libertad estas líneas, porque cuando una mujer sabe lo que quiere, no hay nada que la detenga.
Luego pasó lo inesperado,
me aleje,
te olvidé
no me preocupé en hacerlo.
Hasta que me di cuenta que fue una falsa alarma,
allí estaba de nuevo el mismo sentimiento, intacto,
inquebrantable.
¿Qué brujería has hecho conmigo?.
Espero que después de tanta tormenta, se apodere de ti la calma, la sabiduría y la felicidad querido mío.
Te dedico estas palabras
y me las dedico a mí también, porque celebro el amor hacia ti,
y el amor propio,
celebro la vida,
y esas ganas bonitas de querer tan bonito a alguien como lo hago contigo.
Por siempre tu bonita.