Para mi universidad, la USM.
Para mi facultad, farmacia...

Durante 5 años fue mi casa, donde peleaba con los profesores, dormía en las tardes, estudiaba en cualquier horario y en cualquier rincón, fue mi dolor de cabeza y mi estrés, donde hice amistades increíbles y otras no tan increíbles, donde me enamoré, lloré, reí y grité.
Fueron 10 semestres largos, cada 6 meses hacía cuenta regresiva.
Comencé con hambre de conocimientos, con ganas de dedicarme a la ciencia, terminé con más hambre de conocimientos, con ganas de crear.
No apoyo el refrán de mí país que a veces se le dice a la gente "pasaste por la universidad pero la universidad no pasó por ti". Porque como todo, cuando empiezas algo que amas vas con emoción y pasión,
yo me dediqué a sentarme y tomar todas las herramientas que me daban. Aproveché cada laboratorio, cada análisis, como olvidar el estrés de la entrega de informes de resultados...
Fueron más laboratorios, pero estos son los que más me encantaban
Hoy ya no se encuentra el decano que tuve, mi padrino de graduación, es otra persona que de igual manera aprecio.

Hay algo que nunca cambia, las secretarias... Ya son mobiliario fijo.
Espero les gustara este post, me llena de melancolía cada visita que he tenido que hacer para buscar mis papeles antes que los precios suban.

¡Un abrazo a todos!