La vida constantemente nos muestra ciclos, sólo que muchos no lo apreciamos y no nos detenemos en ello para hacerlo parte de nosotros. Lo más curioso de todo es que más allá de eso, nos hace experimentarlo con la propia vida. Existe una energía, una chipa que nos mueve y nos hace respirar y vivir. No somos máquinas con la posibilidad de sustituirnos cuando dejemos de funcionar.
Nacemos, vivimos por un tiempo, nos reproducimos, envejecemos y morimos. Es la ley de la vida, nos han enseñado eso y más, que todo en la vida tiene un ciclo, el del agua, del nitrógeno, del azufre y muchos otros, pero no nos dicen que la vida tiene uno también. Si todo en la naturaleza se va repitiendo cada cierto tiempo, ¿por qué la vida misma no lo tiene y sólo acaba cuando ya no nos vemos?
No podemos soslayar que esa energía que existe dentro de nosotros es la motora de todas nuestras actividades. También nos han enseñado que la energía no se crea ni se destruye, entonces ¿por qué si somos energía no nos transformarnos, simplemente nos destruimos? ¿Tanto vivir y luchar por hacer tantas cosas para simplemte morir, para luego quedar en la memoria y recuerdos de algunos?
De alguna u otra manera es evidente que esa constante energía nos anima al cuerpo, a pesar de que fisicamente nos estemos deteriorando a cada minuto, por dentro nos sentimos óptimos, con espíritu joven y eterno. Un ser vivo sin esa energía vital simplemente está muerto, es absolutamente vacío. Mientras esa energía que no vemos esté en nuestros permaneceremos vivos. Lo que no vemos realmente no es símbolo de que no exista o que este fallecido, por ejemplo, la electridad, no la vemos, pero como se ha vuelto tan indispensable en el mundo. Entonces, ¿a dónde vamos una vez que nos deterioramos externamente?, pero la energía no la vemos y se transforma, ¿en qué nos transformamos entonces?
Así como el aire, no lo vemos, pero si lo percibimos, y eso nos demuestra que existe y está allí. Imaginamos lo que no vemos debe estar en algún lado, y por eso desconocemos tal situación. Desconocemos tanto lo intangible, así como la muerte misma. Sabemos que existe, la vemos en otros cuerpos, pero nadie ha venido del otro lado a contarnos ni a describirnos tal escenario.
El ciclo de la vida nos lo presentan con un principio y un final. Sin embargo, todo fenómeno atraviesa una serie de momentos para llegar a una fase determinada para volver a repetirse todo en el mismo orden, eso es un ciclo. Pero sólo llegamos a la muerte, no nos dicen que volvemos a nacer, debería ser el ciclo de la vida real, ¿no? Nacemos, crecemos, vivimos por algún tiempo, nos reproducimos, llegamos a envejecer y finalmente morimos para empezar un nuevo ciclo, volver a nacer, crecer, y así... pero si no somos capaces de recordar nuestro pasado con exactitud, ni pensar de como recordar nuestro ciclo de vida anterior.
El viaje de la muerte para volver a nacer es algo que experimentaremos todos en algún momento de nuestras vidas. Será un viaje que desconocemos totalmente, que no tenemos fecha ni de ida ni de vuelta, solo sabemos que tenemos el boleto de viaje y que no necesitamos pasaporte para ese acto inesperado, ni para cuando llegue el momento sabremos que será el día, pero luego aquellos cercanos que esperan por su travesía si sabrán los datos exactos de tu viaje.
Las imagenes muestran una secuencia fotográfica de una rosa, se empleó una cámara reflex Canon EOS 700D tras el ojo de este servidor. Gracias por leerme, déjame tu comentario!