He escuchado a lo largo de mi vida la frase “la esperanza es lo último que se pierde”. Esa expresión va estrechamente relacionada con la capacidad que tenemos de soñar con que una situación determinada mejore o se solvente.
Tal es el caso del problema con los desechos sólidos en el estado Mérida, en la región andina de Venezuela, una de las localidades turísticas más bellas del país (y del mundo) que se ve afectada por el no funcionamiento del servicio básico de recolección y disposición final de la basura.
Durante año y medio, los habitantes de esta hermosa ciudad hemos sido testigos de la negligencia gubernamental local, regional y nacional así como la falta de cultura ciudadana de comerciantes y vecinos que no terminan de entender que un cerro de desechos puede acarrear una complicación de salud pública alarmante.
El pasado fin de semana compartí unas imágenes grotescas de como la localidad se ve “adornada”. Las calles y avenidas de la Mérida que soñó don Tulio Febres Cordero están llenas de bolsas de basura, cajas de cartón, conchas de cambur y cuanto desperdicio generamos los seres humanos.
La verdad que observar el panorama me causó una profunda tristeza. Es incomprensible que las autoridades y los ciudadanos permitamos que la problemática avance a niveles tan bajos.
Sin embargo, a pesar de toda esta realidad, este lunes 23 de julio fui testigo de una acción que me hizo recordar aquella frase esperanzadora.
Unos vecinos de la avenida 3 con calles 18 y 19 del municipio Libertador, capital de la localidad andina, recuperaron un espacio que se encontraba repleto de basura; unos desperdicios que estaban en la esquina desde hace varios días.
Los vecinos se reunieron y tomaron la decisión de limpiar el espacio, colocar un aviso público exhortando a la comunidad a no ensuciar el espacio así como colocar plantas que ayuden a purificar y embellecer el ambiente.
Foto tomada desde mi dispositivo móvil Samsung Galaxy SIII
Al pasar por la “zona recuperada” me dio un aire de alegría y satisfacción. Me imagino que la iniciativa surgió de una o dos personas que observando su entorno y el de sus familiares e hijos comprendieron que estaba en sus manos hacer algo por el bien común.
Algunos se preguntaran, por qué hicieron esa acción si no les corresponde. Ciertamente, tal y como la reza la normativa de ley vigente, es competencia de la autoridades locales y regionales la recolección y disposición final de los desechos sólidos.
Es cierto que los gobernantes deben cumplir para lo que fueron designados, pero también es una certeza que la población juega un papel importante al momento de ejecutar una labor como la recolección de la basura.
Solo espero que el resto de la ciudadanía tome este pequeño ejemplo. Que esta acción se pueda multiplicar más que las montañas de basura que se encuentran en varias zonas de la ciudad.