Hay demasiadas cosas que aún tengo por conocer de ti.
Detalles como por ejemplo, si eres de las que ama las caricias en exceso y la melosidad, o si eres de esas de las que analiza cada movimiento, cada palabra y las penas que pueden acarrear.
Si miras con nostalgia por la ventana del autobús pensando aún en como completar su rompecabezas.
Me gustaría saber si también caes en la tentación de hacerlo.
O si algún día podría ser el motivo por el cual despiertes cada mañana sonriendo.
Tratar de conocerte aún es desconocerte.
Se que jamas te descubrirías fácilmente de esa mascara de corazón fuerte,
pero algún día lo harás, porque no se puede besar con los labios cubiertos.
Pero ¿que te voy a decir? Si eres la bella doncella que
aparece para inducirme a la fantasía y luego
desapareces, tal y como dicta tu día.
Pero aún así siempre serás esa chica que cautiva.
De momento me he limitado a sonreírte, porque ¿quién sabe si decides armar su rompecabezas? O ¿quién sabe si me acerco y te digo más de lo debido?
Y juntos armamos el mío.
Solo creo haber jugado a intentar saber como eres.
Ahora es el turno de conocerte.
Aunque quizás sea tarde.