Luego de haber despegado en un vuelo rumbo a New York, una "señora" oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata: ¿Cuál es el problema? - Pregunta la azafata - ¿Es que no lo ve? - Responde la señora - Me colocaron junto a un sucio INDÍGENA. No soporto estar al lado de un ser tan repugnante, ¡EXIJO OTRO ASIENTO!.
Por favor, cálmese -le dice la azafata- Estamos llenos y casi todos los asientos están ocupados, pero voy a ver si tenemos un lugar disponible. La azafata se aleja y regresa de nuevo al poco tiempo: Señora, como yo pensaba, ya no nos queda ningún asiento en la clase económica. Hablé con el Comandante y este me confirmó que ya no hay más sitios disponibles en la clase económica. Pero, tenemos aún un lugar en primera clase.
Antes de que la señora pudiera siquiera decir una palabra, la azafata sigue hablando: Es inusual y no es común permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, aunado a las circunstancias, el Comandante considera escandaloso y de mal gusto obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante. Todos los pasajeros alrededor, impávidos, observaban aquella escena.
Entonces, la azafata, se dirige al indígena y le dice: Si el Señor lo permite, tome su equipaje de mano y acompáñeme ya que un asiento en primera clase lo está esperando. Entonces los demás pasajeros, que sorprendidos, presenciaban la escena: ¡¡¡SE LEVANTARON Y APLAUDIERON!!!