Al comer, siempre debemos dar gracias a Dios y a la vida, por los alimentos que nos provee. En el caso de quien los prepara, debe hacerlo con el mayor amor posible. Esto se manifestará no solo en el sabor, sino en la presentación. En ese sentido, mi hermano Mario José Rosendo, que es chef, dice que preparar un alimento, él lo concibe como alimento para la vida y para el alma, fue su abuelo quien lo enseñó y posteriormente se preparó en una Escuela Hotelera. Señala que cuando decora las comidas siente una gran alegría y satisfacción y esta aumenta, al ver el gusto con que las personas, prueban sus comidas.