Saludos a todos los amantes de la literatura.
Esta es mi participación en el Concurso de Décima Espinela, en tributo al escritor español Lope de Vega organizado por la comunidad de #Literatos. Pueden ver los detalles de la convocatoria en este enlace.
Decía un filósofo popular de mi pueblo, amante del galerón, “decir yo sé no es saber; probando es como se sabe”.
Cuando los mortales nos percatamos de cuán difícil es escribir algún texto que pudiera tener la pretensión de llamarse poético o literario es cuando entendemos la grandeza de aquellas figuras que produjeron literatura en todos los géneros con una prolificidad pasmosa que raya en lo absurdo (especialmente en géneros que exigen métrica estricta). Lope de Vega fue una de esas figuras cuya obra monumental trascendió tiempo y espacio, contribuyendo a la consolidación de nuestra lengua como una lengua poética por excelencia.
Me sumo al homenaje que ha organizado la comunidad de #Literatos con unas décimas que, sin pretensiones poéticas, solo buscan divertir y reencontrarme con el género que tantas alegría traía a mi pueblo, cuando la gente hasta sintonizaba la radio para disfrutar en familia de algún festival de galerón transmitido en vivo desde Margarita o desde cualquier parte del Oriente. Aunque Lope decía jocosamente que la décima era buena para las quejas, esta encontró en el oriente venezolano suelo fértil para las loas y alabanzas religiosas; así también como para las pasiones y los contrapunteos. El galerón oriental es, pues, un eslabón en la cadena que nos une a España y a los orígenes de nuestro idioma y nuestra tradición poética.
Puente de Madrid a Margarita
I
Como pájaro de fuego
lo definiría Cervantes
o por obras abundantes
o por nato mujeriego.
Don natural, desde luego,
prolífico en ambas lides,
dependiendo con que mides
su monstruosa producción:
sexo, comedia, emoción,
recibirás lo que pides.
II
Recibirás lo que pides.
decía Lope sin dudar
a quien quisiera encargar
sonetos, dramas o ardides.
No vaya a ser que te olvides
de la obra o del autor,
calumnia hacía de motor
que lo llevara al destierro.
Ser de carne, no de hierro,
lo trajo hasta el redentor.
III
Lo trajo hasta el redentor
que da dones a quien quiere
y vuelve cura a quien fuere
un bohemio, un trovador;
un impío escribidor
golpeado por la tragedia
que la queja no remedia
si la décima amerita.
Su hijo muere en Margarita.
Es en serio, no es comedia.