Preámbulo
Con anterioridad compartí mi primer documental Anhelo Forzado, hoy quiero mostrarles otro de mis trabajos audiovisuales: mi primera ficción. La estructura de este post tendrá sus diferencias con el del documental porque la organización, la producción y el equipo fueron parte de un proceso totalmente diferente al de su corto hermano.
Las críticas son bienvenidas, sean positivas o negativas, y a pesar de que sigo siendo un estudiante de cine considero que en esta labor aquella opinión que es conformada con rigor y seriedad es muy valiosa, por lo que disfrutaría mucho un comentario auténtico y sincero de su parte.
JAULA: Mi primer cortometraje de ficción
¿Qué fue necesario para la realización de este corto?
Preproducción
Como mencioné en el post anterior, a partir del sexto semestre de la carrera se nos dio la tarea de que al finalizar Taller de Guión teníamos que tener listos dos guiones, uno de ficción y otro documental. Las historias debían ser pensadas bajo dos limitantes: sin diálogos y estrictamente en blanco y negro.
En el proceso de creación del guión quebré una de las dos normas, la de reducir el diálogo a lo mínimo posible. No encontraba la manera en la que una pelea por el control del televisor no llegará a golpes sino era un intercambio verbal... no me interesaba que el personaje de Luis se convirtiera en alguien que agredía físicamente a su madre.
Muestra del guión de Jaula
Conté con el tiempo de varias amistades a las que les podía mencionar lo que esperaba de la historia, luego las tenía al tanto de las modificaciones que hacía en el guión, tomando en cuenta sus opiniones y sugerencias. Lo mismo pasaba con Marziano, profesor de la materia, quien fue clave para el desarrollo constante del guión.
El storyboard lo iba desarrollando a la par con el guión, cualquier cambio en este segundo necesitaba del cambio del primero. En vez de hacer dibujos -porque me es muy difícil- acudí a las fotos, pudiendo discriminar así los lentes que no me fueran útiles para el plano y la posición de la cámara, esta fue una recomendación de Marziano que me resultó muy útil para la organización de los días de rodaje y para el rodaje mismo.
Muestra del storyboard de Jaula
Producción
Ya el vestuario estaba decidido, la distribución del espacio también, pero faltaba algo ¡Actores! No me imaginé que la elección de actores fuera tan difícil. El personaje de Carmen lo escribí pensando en mi tía, le consulté y aceptó. Uno menos. Tenía en mente a varios candidatos para Luis, pero sin tiempo para audiciones acudí a la confianza plena sobre alguien: , al sol de hoy no me arrepiento de esta decisión.
Los almuerzos para los cuatro días de grabación fueron pagados gracias a Steemit, así que en ese sentido esta plataforma me cambió las posibilidades de producción. Además, pude comprar los bombillos con los que resolví el problema de iluminar una casa tan oscura.
Lo difícil fue trabajar solo junto a los actores, tenía que estar pendiente de sus actuaciones; de la configuración de la cámara, el posicionamiento de la misma, el equilibrio de la luz entre un plano y otro; de la hora, para tomar descansos y no explotar a los actores; de satisfacer las necesidades del equipo; estar pendiente de que todos los objetos estuviesen en raccord; entre muchas otras cosas. Pero al estar todo determinado en el plan de producción pude lidiar con ello sin mucho estrés, aunque confieso que el primer día me sentí abrumado.
Como expliqué con mayor detalle en el post anterior, busqué a para que me asistiera con el montaje de la ficción y el documental no solo con su computadora, sino ofreciendo sus conocimientos sobre el montaje que superan abismalmente los míos. Amablemente se ofreció, tampoco me arrepiento de esta decisión, al contrario, me siento muy feliz.
Buscar a personas que saben -en especial si confías en ellas- da como resultado ritmos de trabajo muy provechosos, como Wilmar y yo somos tan buenos amigos todo el proceso fue más que cómodo.
Fueron necesarios dos fines de semana completos, en los que se le dio vida a los planos aislados que había conseguido en la fase anterior, a su vez, se volvieron a filmar planos que no terminaban de convencernos y se filmaron nuevos planos que le darían un mayor sentido a la historia.
El audio que originalmente teníamos era el que registró la cámara en el rodaje (los diálogos, las pisadas y algunos sonidos producidos por las acciones de los personajes); el problema del sonido directo es que este variará dependiendo de la posición de la cámara respecto a su espacio y de la distancia en la que esté la cámara de lo que emite un sonido.
Wil me dio una lista de foleys que debía grabar para darle vida a la historia, así comenzó una segunda fase de producción resultado de la postproducción, lo que llevó a organizar un quinto día de rodaje que por la experiencia resultó muy cómodo. Al segundo fin de semana ya se tenían los foleys, los sonidos del televisor y las escenas extra, por lo que pudimos terminar el corto para la fecha de entrega prevista sin mayor inconveniente.
Mi consejo para aquellos estudiantes o personas que quieran realizar un corto independiente es que traten de organizarse muy bien en la preproducción, así evitan muchos inconvenientes a la hora del rodaje y de la postproducción. El margen de inventos se reduce considerablemente, por lo que el resultado se acercará más a lo que planearon y no a lo que quedó.
Para este corto fueron necesarios nueve días de trabajo (cinco de rodaje y cuatro de montaje), por lo que traten de contar con el tiempo suficiente para rodar y repetir planos de ser necesario.
Deben tener un presupuesto mínimo para pagar las necesidades básicas de su equipo en los días de trabajo, de no ser posible esto, por lo menos coordinar bien las horas de alimentación y descanso de sus actores y acompañantes.
Cuenten con una unidad de almacenamiento superior a la de una tarjeta Sd o un pendrive, un disco duro externo sería óptimo.
Por último, no tengan miedo de pedirle ayuda a las personas que los quieren, los respetan y los apoyan, su ayuda termina siendo importantísima y sinceramente el cine no está hecho para trabajar solo, aunque a veces nos toque.