Despertando de un letargo intemporal
como un Titán que sale de su sueño,
entre milenarias ansias que se han postrado
en un alma inconforme.
Madrugadas llenas de feroces ambiciones
que luego se atenúan ante el ritmo del destino,
pero queda la flama iluminando los atardeceres
en un contraste de luz y sombras.
Mientras que en el horizonte se vean las
luces de los recuerdos ambiguos, habrá un
palpitar llenando los espacios con notas de
carmín y soledades.
Aun así, hay millares de matices que colorean
mis sonrisas, brillantes mañanas llenas de candor
y paz, para llevar un equipaje de anhelos colgando
en los hombros que alumbre los senderos hacia la gracia
infinita de la paz.
Un café embebido de ilusiones que baña la mirada,
energizando el cuerpo y las ganas. Y se nota en el cielo
un destello de pasadas memorias, una melodía de violines
y vaporosas musas que danzan con el viento llenando
la alborada de inspiración.
Cederá la pasión ante unos ojos que endulzan el deseo,
y volverán las aves desde el sur a llenar las horas de cantíos
y de corazones de miel. Es más fuerte el rubor cuando hay mas
sentimiento, es mas profundo el amor cuando la verdad
toma el lugar de los tormentos.