¿Qué hay en estas montañas del alma?
que no te puedan consolar,
suspiros que vienen del mar
y una envolvente calma.
Neblina que tapa mis ojos
y un frío que espanta las tristezas,
no valen siquiera las promesas,
y lejos se han marchado los enojos.
Exquisita mañana sin penas,
el aire limpio y sin fronteras,
sea verano tal vez primavera,
inspiración viajando por las venas.
He huído buscando un final
que me haga olvidar los desvelos,
añorando este hermoso cielo
un fresco y brillante cristal.
Te espero a la vera del camino,
donde aguardan con fe los amantes,
refugio de besos constantes,
te entrego feliz mi destino.
Abre tus manos vida mía
renueva mi ardor en tus ojos,
tu amor abrió todos los cerrojos
acabó con mis noches tan frías.