Lo absurdo de las ínfulas de grandeza
Mucha gente tiene aires de grandeza, por algo dicen: “El que nunca ha sido cosa y cosa llega a ser, se cree la gran cosa”, está bien luchar por tener o ser algo, eso no se puede juzgar, pero tratar mal a los demás es algo que no se puede dejar pasar; todos o algunas personas en algún punto determinado de sus vidas han tenido ínfulas de grandeza, partiendo de actitudes arrogantes y despectivas, las cuales buscan constantemente la validación de la sociedad que los observa, quienes les conocen de hace mucho tiempo comprenden que esa manera de comportarse fue construida; hacer uso de fachada que les permita ocultar sus propias inseguridades solo revela que esas personas son fanáticas a sentirse superiores.
¿Por qué hay personas que proyectan una imagen de éxito, poder o superioridad?
Según mi criterio, dicha proyección sirve para mostrar que poseen un poder sobre algo o alguien, ocultando un síntoma de vacío interno; actitudes arrogantes dan a manifestar que la persona no necesita que la respeten, necesita ser la envidia de los demás, proyectarse como una persona superior y que los demás sean sumisos ante su presencia, tienen una creencia errada de que el valor personal se mide por la distancia que logra imponer entre su persona y los demás.
Yo pienso que la grandeza no necesita altavoces, no necesita de humillaciones y mucho menos opresión, reitero, quien se aferra a ínfulas de grandeza, tiende a olvidar sus raíces, los embarga una amnesia selectiva, lo que los lleva a querer pisotear la mano de quien le ayudo a levantarse cuando hasta hace unos meses solo era una sombra, y hoy que más o menos se le puede ver el rostro, solo proyecta pretensión.
En mi ausencia he estado observando un caso, al cual no me he querido involucrar o sí, lo hice en su momento, aunque el día de ayer aprendí que cuando la gente se cansa, es malo seguir insistiendo, cuando algo no camina bien, ni porque le pongas andadera se endereza, tres socios, una idea, una proyección a futuro les presté el frente de la casa, el espacio donde frecuentemente se ubica mi carro, mas sueños que capital, pero con ganas de trabajar, decidieron emprender en un negocio de alta demanda el cual implica estar esclavizado, lo digo así porque todos en algún momento o frecuentemente salimos a comprar comida rápida, pero una cosa es ser consumidor y otra muy diferente ser trabajador, dos de estos chicos tienen, lo digo porque los observo a diario, se han quitado cosas y han sacrificado descanso y salida, dos personas determinadas, cuya intensión siempre fue la de ayudar a alguien en apuros, decidieron sumar a su equipo una tercera persona, esta persona se puede decir que no tenia mucho que ofrecer económicamente, pero por lealtad y fraternidad lo asociaron; el objetivo de ese par era que ese tercero creciera, mejorara su estatus o si se puede decir mitigara las carencias que tenia, pero, el dinero es una cosa seria, tiene la fuerza cruel de revelar la verdadera esencia de las personas que carecen de representación.
Se los voy a relatar bonito, el negocio dio fruto, lento, pero los esta dando, aunque quien carga los bolsillos llenos no son el par que quiso ayudar, quien se lleno los bolsillos y se le infló el ego fue al tercero, y a raíz que fue viendo dinero comenzó a rodearse de personas que no le sumaban, personas que solo se están aprovechando de él; personas que hacían acto de ausencia cuando el hambre apretaba, ahora están porque este tercero huele muy bien lleva una fragancia exquisita llamada el éxito ajeno, su sequito le dicen líder, aunque de líder no tiene nada, para sus amigos es un cajero cada que necesitan dinero le piden, para el par esos que alguna vez fueron sus compañeros y que ahorita están trabajando para recuperar lo invertido, solo es un extraño más.
Esta no es una historia es una realidad que quizás en la vida de alguno de ustedes tiene otro nombre, y un mismo sentimiento de por medio, decepción, y que desagradable es ver que la alta denominación de un billete puede generar en las personas que nunca han tenido algo un alto nivel de arrogancia.
Me sorprende como cambian las cosas, y no fui el único que se dio cuenta, los vecinos ya lo notaron y el par de trabajadores también, que irónico que cuando no se tiene nada, vamos y tocamos de puerta en puerta pidiendo una oportunidad, y cuando se tiene algo que no es la gran cosa, cambiamos, quizás no todos lo hacen pero, algunos caminan con el mentón en alto, miran con desprecio a las personas, la soberbia los lleva a querer controlar a todos a su paso, creo que si observamos más allá notamos que esa es su forma de confesar que es alguien muy débil no de fuerza bruta, sino de voluntad y pensamiento, la arrogancia es la única opción que tiene para convencer de que se merece lo que tiene, no se esta encargando de sembrar gratitud, y toda su cosecha no es mas que desconfianza, su presencia que antes era de apoyo, ahora solo es altanería; saben el dinero a veces no cambia a las personas, mas bien les da la libertad para ser despreciables.
Me he puesto analizar, y sigo en mi tema loco, de que a pesar de mi edad sigo #aprendiendo, no me avergüenzo de ello, y mientras más viejo más observador me vuelvo, o como diría mi hija Andrea: —¡Papá deja de ser tan cucuro!
Hay cosas que no se valoran por querer creerse más o mejor que los demás, personas que vemos en la calle normal y de la noche a la mañana se llenan de grandeza, hoy no lo ven pero, en el caminar por llegar a la cúspide, con la ambición de pisotear a todo el mundo, hace que una vez que estes arriba, observas que todo es frio y solitario, porque en vez de ir forjando tu camino en compañía y #generosidad te encargaste de humillar y maltratar a todos; tarde o temprano todo lo que sube baja, para llegar al éxito no se debe pisotear a nadie, oprimir a los demás no es grandeza, es maltrato.
Estas letras me duelen, no obstante he descubierto que escribir me ayuda a soltar cosas que me oprimen, me duele ver que existen personas que necesitan un poco de altura para escupir hacia abajo, me da impotencia no es solo ver al tercero subir, sino saber que aquellas cuatro manos que lo ayudaron, que lo levantaron, que le dieron un voto de confianza fueron pisoteados por alguien que no vale la pena, el dinero sirve para que las personas muestren su verdadera cara, que triste es apoderarse de un éxito que no te pertenece, un éxito obtenido de dos personas que desde un primer momento quisieron ayudar.
Confió en que ese par logrará salir adelante.
Con el favor de Dios, les ira mejor.