Recuerdo las playas del lugar donde crecí, calmadas, con poco oleaje, ubicadas a lo largo de la costa del Golfo de Cariaco, en Venezuela. En una de estas playas en especial, llamada Cachamaure, se podía caminar mar adentro manteniéndose el agua en las rodillas; sin embargo, a medida que se avanzaba se empezaba a notar una línea que dividía el color de las aguas pasando de un azul claro a un azul muy oscuro.
La mayoría de las personas se bañaban en el sector más cercano a la orilla, en la parte donde el agua era más clara. Un día en el que estaba con mi familia de visita, a mi hermano y mi padre se les ocurrió aventurarse a cruzar la línea hacia el lado más oscuro, por curiosidad, y estuvieron un rato nadando en ese sector pero luego de un tiempo se devolvieron entre sorprendidos y asustados. Cuando les preguntamos ¿Cómo era aquel lado? dijeron que habían encontrado una especie de precipicio adentro de la playa, un cambio brusco en la altura del suelo, trataron de tocar el fondo repetidas veces sin encontrarlo, el agua también era helada, dijeron que no volverían allí porque parecía peligroso.
Pero a todos nos quedó la curiosidad, así que buscamos en el Museo del Mar de la ciudad de Cumaná, la manera de averiguar el por qué de tan extraño asunto, hasta que descubrimos observando una maqueta del relieve del golfo que en realidad la playa no tenía fondo, es decir, a ninguna de esas playas pertenecientes al Golfo de Cariaco se les ha podido medir la profundidad mar adentro, ningún equipo especializado ha podido sumergirse lo suficiente para determinar el total de su profundidad.
La explicación viene a ser que el Golfo de Cariaco es atravesado por una falla continental, es decir, la tierra por allí, está dividida.
"El Golfo y la Fosa de Cariaco se hallan alineados a lo largo de los 300 Km de la zona de fallas de El Pilar (zfEP)en sentido Oeste-Este. La zfEP es un sistema de fallas de basamento, activo desde tiempos del Mioceno medio tardío, el cual fue considerado por la mayoría de los geólogos, como el límite entre las placas Suramericana y la del Caribe." Fuente
Como es previsible, descubrir esto nos causo una especie de miedo a lo desconocido, a lo indeterminado. En esos años llegue a comprobar que en verdad la tierra no es como pensamos, sino que tiene aberturas muy profundas como dice la geología, en Cumana hay una zona donde antes no había casas llamada El Mirador, donde se podían ver líneas o aberturas a lo largo de los terrenos muy profundas, que estaban allí de forma natural.
Lo que luego me llamo la atención es que nada es tan impresionante como cuando lo podemos ver en forma real, cuando lo podemos palpar. Bañarte en la playa en ese lado que ahora sabes que es demasiado profundo, cruzar luego el mar en lancha para ir a la otra costa, y sin embargo uno lo hacía normalmente sin pensar en ello siquiera.
También averiguamos que la ciudad de Cumaná, a raíz de este fenómeno flota prácticamente sin base sobre el mar, es así como una especie de anime flotante, que la convierte en una gelatina temblorosa, uno solo se acuerda cuando se mueve, es decir, cuando “tiembla”. Pero eso es ya otra historia.
La naturaleza parece ser más dinámica que nuestros pensamientos, y mucho más amplia y profunda. Pienso que cuando captamos nuestro entorno, lo hacemos sin saber muchas cosas, solo observamos perspectivas.
La naturaleza y el espacio que nos rodean encierran enigmas que nuestras mentes entrenadas para la lógica repentinamente no pueden captar. Siendo así, los milagros por ejemplo serían totalmente factibles y normales, no rompiendo con la realidad sino más bien mostrándola. Cuando observamos un hecho inexplicable, es porque no captamos la totalidad que encierra ese fenómeno. Obviamente nos faltan datos.
Cuando la realidad nos sorprende la respuesta típica es tratar de entender o comprender el hecho, interpretándolo a través de las dimensiones o los planos que conocemos. Así sucede para todo, de allí las múltiples interpretaciones que pueden tender seguramente al error, porque olvidamos que la mayoría de las veces solo vemos una cara del poliedro, por más abstracciones que podamos hacer.
Muchas veces no bastará buscar información a través de nuestros sentidos, también hará falta involucrar otros aspectos como la intuición u otras capacidades que tenemos, que como se ha demostrado, a veces ni conocemos.
En fin, creo que lo más importante es tener en cuenta que la verdad absoluta no la tenemos, sino tan solo aproximaciones.
El texto y las fotos de las playas son de mi autoría
Publicado originalmente en La Sinfonía de la Vida