En mi años como estudiante universitaria viví muchas experiencias relacionadas con el transporte, pues debido a limitaciones económicas me salía más económico viajar a diario de una ciudad a otra donde se encontraba la institución que residenciarme allá, fue un gran esfuerzo y desgaste físico hacerlo de esa manera pero logré soportarlo por bastantes años, en ese transcurso de tiempo vi como cada día el costo del pasaje se volvía más alto y como cada vez mas nos quitaban los beneficios de pasaje estudiantil, llegado al punto en que tuve que empezar a viajar en los transportes que pertenecían al gobierno, es decir aquellos que tenían un subsidio en el pasaje por lo tanto pagaba mucho menos.
Al principio estos autobuses prometían ser una solución efectiva al problema del transporte pero en poco tiempo todo se vino abajo, por el precio del pasaje y la creciente crisis las colas de personas esperando el autobús eran interminables incluso cuando al principio los autobuses llegaban cada hora, estas unidades eran nuevas y muy bonitas de aspecto, tenían aire acondicionado, pero al poco tiempo eran menos las unidades operativas, tanto el terminal de mi ciudad como el de la capital se encontraban llenos de esos autobuses estacionados que no estaban operativos, la apariencia de estos seguía siendo “nueva” pero funcionaban, yo veía esto soportando cada vez más horas en las cola y me preguntaba que sucedía para que estos autobuses no estuvieran trabajando, pues los estacionamientos de dichos terminales parecían un cementerio de máquinas.
Al tiempo escuche a uno de los choferes de los autobuses que siendo privados trabajaban como unidades habilitadas para emergencia cuando la cola de gente seguía sin tener transporte, este señor mencionaba que el problema con los autobuses nuevos era que no tenían los repuestos y que por ser del gobierno no podían “meterle mano”, en pocas palabras para cualquier reparación de estos se necesitaba permiso y repuestos autorizados por el gobierno y que dichos repuestos no llevaban entre otras cosas, no se si todo lo que decía era cierto y hasta el dio de hoy no tengo certeza, pero lo que si era evidente es que daba mucha pena ver tanto autobuses nuevos que no estuvieran funcionando cuando había tantas personas como yo que necesitábamos de un transporte, pues en aquella época trasladarse de una ciudad a otro parecía un suplicio, por tal motivo a mitad de carrera decidí residenciarme porque ya las horas que pasaba esperando autobús eran insostenibles, actualmente no sé qué hicieron con tantos autobuses pero no los volví a ver, ya hace unos años que dejé la viajadera porque me gradué graduarme y actualmente cuando necesito hacerlo voy directo al terminal de autobuses privados.
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