No le temo a la oscuridad, siempre ha sido así, la noche es relajante porque se guarda silencio en la mayoría de los casos, yo particularmente soy del tipo de personas que no le gusta dormir cuando hay una luz encendida incluso si es muy pequeña, tanto como la luz de stand by de un aparato electrónico por mencionar un ejemplo, en la oscuridad se puede incluso pensar mejor quizá sea por eso que cuando tengo dificultades para dormir me da por pensar en la penumbra, pues la quietud de la noche también puede ser acogedora, sin embargo, no es lo mismo estar a oscuras en un entorno seguro como lo es la propia casa, que encontrase en otro lugar donde la ansiedad crece apenas la luces se apagan.
Realmente odio los apagones en el día porque se desperdicia tiempo de trabajo, pero también los que ocurren en la noche, pues no es lo mismo que no me importe la oscuridad a que no me importa la seguridad, cuando falla la electricidad son múltiples variables que hay en juego, peor si se me encuentro en un lugar ajeno a mi casa, creo que no hay garantía de que se pueda estar tranquilo, los sistema de seguridad fallan, las puertas y portones eléctricos dejan de funcionar al igual que es le sistema de cámaras, alarmas y la mayoría de los casos incluso las señales de los celulares presentan problemas, los sistemas de pago con tarjeta se ven afectado por la inestabilidad de la conexión, entonces estar afuera cuando hay apagón simplemente me parece una situación donde podemos estar muy vulnerables.
No vivimos en la época de las cavernas, por lo tanto, nuestra seguridad e incluso nuestra salud puede verse afectada por tantas cosas que se originan en un apagón, considero que el ser humano simplemente ya no puede vivir en un mundo que no esta diseñado para la falta de electricidad, por lo tanto, la electricidad debería ser un derecho humano y no ser visto como un privilegio de unos pocos.
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