Durante años he tenido esa pregunta en mi mente, tal y como cualquier persona que en algún momento de su vida necesita detenerse y plantearse ciertas interrogantes para poder seguir un camino.
Desde pequeña siempre tuve un miedo terrible a enfrentar la realidad, preferí siempre los juegos en línea, ver televisión, sumergirme en libros en lugar de salir con amigos. Creo que Dios no me bendijo con el don de ser carismática o simplemente poder socializar, sin duda eso fue un tormento durante mi adolescencia pero para salir con alguien y tener grandes momentos de silencios incómodos, es mil veces mejor permanecer en casa ¿No?. Para consolarme eso me repetía una y otra vez. En realidad no creo que el preferir los libros ante las personas sea un problema, pero cuando todo lo que se absorbe es contenido basura, cosas que no dejan nada de material para cultivar en nuestra mente, creo que si se vuelve un problema fatal. Con el paso del tiempo mi situación se agravó, me consumió la ansiedad, caí en un mar de depresión. TANTO TORMENTO NO SE LO DESEO NI A MI PEOR ENEMIGO.
Me costó muchos años poder identificar las cosas que estaban mal conmigo, pero lo hice. Como he escuchado decir: “El primer paso, es reconocerlo”. Así que así fue, hasta que asumí el control de la situación pero no fue tan color de rosas como suena, el proceso me ha llevado alrededor de 4 años y aún tengo dificultades pero siempre tuve claro que el camino es largo y de avance lento. La meta está allí, siempre a la vista. En mi paso por steemit me tomaré el tiempo de hablar detalladamente, uno a uno, sobre esos problemas que sé que nos agobian a muchos.
Si te preguntas si pude responderme quién soy, te diré: