El pasado llama algunos días, nos visita a fogonazos y en oleadas (algunas veces furiosas) y nos recuerda que: la felicidad, la euforia, la pasión, el dolor y la tristeza, duran apenas un instante y luego se convierten en fantasmas, en espejismos, en ecos... Y los volvemos a experimentar voluntaria o involuntariamente, una y otra vez, a lo largo de la vida. Pero... ¿si todo dura un instante fugaz, por qué vivimos con tanto miedo?
Alguna vez fui una niña (algunos días aún lo soy) y esa niña se preocupaba por cosas, cosas que hoy parecen tontas; cosas que nunca llegaron a pasar y mientras se preocupaba, pasaron otras (buenas y malas), la vida...
Puedo hacer una lista de recuerdos aleatorios de mi vida, una lista de los recuerdos que me visitaron hoy camino al trabajo, imagenes de lo que parece otra vida. Un pasodoble bailado con el abuelo, un juguete de cuerda de color verde (¿Un dinosaurio?), un armario en el que colgaba un vestido de flores rojas (¿Para cuál ocasión se estaría guardando?), el fragmento de un poema...
La vida es eso que pasa mientras esperas, mientras esperas lo que pensaste que sería...
Foto de mi archivo personal