No sé lo de ti, ¡pero yo amo a los monos! Creo que son una de las cosas más lindas de la historia. Los quiero mucho, así que hice su pasta favorita (si hoy es el día en que me visitarán desde las junglas en algún lugar de la selva amazónica).
Todo lo que necesitas es crema de queso y plátano (mezcla bien hasta que quede suave), luego toma hojaldre y enrola a esa belleza. Tienes que hornearlo en horno caliente (180 Celsius) hasta que quedan morenitos.
Boom y aquí lo tienes todo. No es una ciencia de cohetes, ¿eh? Seguramente no.
Como tengo gente golosa en mi casa, esos pastelitos no se quedaron por mucho tiempo y ya no estaban allí cuando aparecieron los monos. ¡Ójala la próxima vez los monos llegarán a tiempo!
Porque una cosa está clara: ¡los trenes no esperan a los monos que llegan tarde!
Hasta luego mono'uego,
Ginta