Fotografía de autoría propia.
Jandro Güell.
Qué suerte haberte conocido.
Contigo me siento bien hallado.
Tardé tiempo en comprender
la templanza en tus acciones.
La gratitud de contemplar
la fresca manzana antes
del primer bocado,
o que la parcela de un momento
de risas compartidas conlleva
plenitud.
Posees la liturgia de los gatos
y su apariencia de no hacer nada,
la contundente presencia insonora,
su sinuosa cautela,
esa lánguida aristocracia.
Y aún así,
sentados cualquier tarde
en viejas sillas
pertenecemos al origen del tiempo.
Jandro Güell.
Dedicado a un amigo, gran poeta.
Y a esta comunidad que me ha sabido recibir.