Aunque deba amordazar a mi insensatos sentimientos, afanados en lo imposible.
Aprenderé a querer a quien me quiera y no a quien yo quiera.
Aun sin fuego en la mirada.
Aun sin la piel erizada.
Aun con las ansias apagadas.
Aprenderé a querer a quien me quiera.
Bajo el tormento de estar en lo correcto.
Mientras en la castidad de sus besos
se cuelen las memorias de nuestros salvajes encuentros.
Y aunque estés muy seguro de esto.
Con un poco de suerte,
para mañana habré dejado de quererte,
y habré aprendido a querer a quien me quiera.

¡Si les gusto abajo les apunto otros relatos y blogs para que me conozcan un poquito mejor!