En los anteriores artículos he tratado argumentos clásicos de la ciencia ficción como La rebelión de las maquinas y Extraterrestres, intentando mediante la mera especulación y la lógica arrojar un poco de luz sobre la posibilidad real de que sucedan.
En este, haremos lo mismo sobre otro tema fetiche del género, La Colonización del espacio. A diferencia de los anteriores, en este caso mi opinión es que es sólo cuestión de tiempo antes para que la humanidad colonice el espacio; veamos por qué.
La humanidad tiene necesidades infinitas y recursos limitados. Este es el principio en que se basa la ciencia económica y que eventualmente nos empujará a las estrellas si queremos sobrevivir como especie. Nuestro planeta, nuestro único habitad en la actualidad posee espacio limitado, recursos limitados y desgraciadamente, el tiempo limitado.
La población mundial ha pasado de los casi 1000 millones de habitantes que había en 1800 a los más de 6000 millones en el año 2000. El 30 de octubre de 2011 se alcanzaron los 7000 millones (7 millardos). En diciembre de 2016 se superaron los 7500 millones de habitantes. En noviembre del 2017 se contaron los 7.350 millones de habitantes. Algunas proyecciones estiman que la población mundial podría llegar a 11 400 millones en el año 2050 y a 15 300 millones en 2100
El avance tecnológico y médico ha aumentado progresivamente la esperanza de vida, disminuyendo asimismo la mortalidad. Esto implica que la humanidad seguirá creciendo a ritmos cada vez más acelerados a no ser que sea diezmada regularmente por catástrofes como guerras o epidemias; sin embargo, una vez pasen el crecimiento seguirá.
Entonces es inevitable concluir que eventualmente llegaremos a un punto donde la producción de alimentos para toda la humanidad sea una utopía, nos moriremos de hambre.
Por otro lado, el aumento de la población trae como consecuencia directa la progresiva degeneración del medio ambiente, causando que la vida en la tierra también se vea afectada de maneras que no podemos prever, acelerando nuestra extinción.
Pero entonces podríamos pensar “Si cuidamos el ambiente y mantenemos una población estable no será necesario abandonar la tierra”. Esa sería una condena para la raza humana. ¿Por qué? Por dos grandes razones:
- La Tierra no es segura. Sabemos y tenemos evidencias que han ocurrido varias extinciones masivas, catástrofes ambientales causadas por fenómenos fuera del control de la humanidad como las glaciaciones o la caída de meteoritos. Estas catástrofes escapan de nuestras manos y en caso de ocurrir pereceríamos, igual que dinosaurios y mamuts pues seríamos incapaces de protegernos de las consecuencias inmediatas (inundaciones, radiación, contaminación, lluvia ácida, erupciones y un largo etc) o adaptarnos a las nuevas condiciones. Si no salimos, estaríamos poniendo todos los huevos en la misma canasta.
- La estabilidad es sinónimo de estancamiento. Esto es algo un poco más complejo de explicar, lo intentaré con una analogía. Si pusiéramos a una especie en un laboratorio bajo las mismas condiciones, manteniendo su número estable, con todas sus necesidades cubiertas y sin competencia alguna, entonces esta especie probablemente empezaría a especializarse para adaptarse lo mejor posible a ese ambiente. Desecharía aquellas características que no necesita pues son inútiles. No suena tan mal, ¿verdad? El peligro es que si la humanidad llega a tal punto de estabilidad con su ambiente, entonces no necesitaríamos características que nos hacen humanos y que podrían entenderse como indeseables; la independencia sería mal vista, la individualidad un pecado, la rebeldía sacrilegio. Posiblemente degeneraríamos, nos convertiríamos en una raza timorata como los “Eloi” de H.G Wells.
Entonces, el dilema es salir al espacio o perecer. Y para mí, es evidente que la humanidad ha demostrado una y otra vez su enorme voluntad y resistencia. Y tú, ¿Qué opinas? ¿Saldremos a las estrellas? ¿Pisaremos otros mundos?
Continuaré el tema en próximos artículos, espero lo hayas disfrutado; cualquier opinión ó sugerencia siempre será bien recibida.
Fuentes: Wikipedia