—mira están tocando canciones de los Billos.
—pues, no sé, él pan acá es bueno.
—oye oye, están tocando los billos caracas boys relajate.
Alguna vez mientras iba caminando, entre las baldosas de concreto de la acera, se asomó sobre una brizna de pasto, una florecita.
—Bueno, nada nuevo...
tu sabes como se pone, ¡que se habla!
comienza hablando del Gótico,
y en yo no sé que punto está hablando de religión otra vez.
pero, oye de todo eso he sacado algo bueno,
me he distraído tanto que te he encontrado...
unas florecitas.
—¿en serio?
—claro, mira, son preciosas.
si alguna vez hubiera por un segundo vislumbrado el futuro, entendería que como en aquel poema del llano Venezolano, me las estaba jugando todas en una apuesta insalvable, y mas que nada ¡me jugué a Rosa Linda!
—epale ¿que dibujas ahí?
—pero muestrame.
—oye.
"El carácter del hombre es su destino”—Heráclito
—¿cómo se va a llamar el dibujo?
—se me olvido.
Tal vez, el paso de los días me ayudaba a calmar la ansiedad, recuerdo las cervezas después de clases, las idas a teatros, a galerías, las veces de interminables recelos por un autor bueno, que para mi no tanto, eran dulces días después de todo. Por ahí dicen que siempre hay calma antes de la tormenta
—oye vamonos
Y luego llegaron los sin sabores, los hasta luego apresurados, las vistas de esquina, y se fueron los sitios que visitar, y las tarde de nadear, las visitas al parque del reloj etrusco, los accidentes no meditados en los semáforos, todo fue encerrándose, desmigajándose, hasta que
un día te vi, como unas hermosas florecitas en la acera
una visión de naufrago, recuerdo aún el día que te fuiste, recuerdo el ultimo beso entre los buses, y la charla fúnebre "fue divertido" —y te quise más de lo que pude querer— Y esfumandote te recuerdo, con una ultima visión, un fantasma más de estas calles
hasta que un día mientras iba caminando, entre las baldosas de concreto de la acera, se asomó sobre una brizna de pasto, una florecita.