Ganar unas presidenciales "con este CNE" no es esperar, votar y ver a Tibisay decirlo en la televisión para luego cruzar dedos para que oposición lo niegue. Ya hemos visto esa triste historia varias veces.
Es emular triunfos anteriores como la Reforma Constitucional, las municipales del 2013, las dos veces que Capriles ganó la gobernación de Miranda y más recientemente la Asamblea Nacional. En estos casos no sólo se contó con alta participación opositora sino que los "ni-ni", disidentes del chavismo y el descontento fuesen capitalizado. Porque no basta que alguien esté molesto con la pareja para que rompa y puedas enamorarla.
Es tener todas las actas así como un mejor plan de acción para denunciar y reclamar: no es abrir espacios para espontáneos ni locuras, sino como la protesta más efectiva: con objetivos, táctica, estrategia, coordinación y roles.
Esto implica vocería unificada y por mucho mejores condiciones electorales antes del proceso, mejorar red de votantes habilitados en el exterior (aunque implique no tener a todos los que deberían), una Comisión Electoral propia como la del 16J con los rectores universitarios, una red de líderes locales que no espere "por Caracas" para activar un plan ya diseñado, enlaces internacionales y estructura que incluya a todo el país opositor.
Aquí nadie puede seguir "sin meterse en política" y "si no trabajo no como" porque ya se demostró que no es cierto. Trabajas y no comes, mientras la política se metió con todos.
Así que esta preparación de toda la oposición debería arrancar cuanto antes, hacer una campaña de esperanza y sueños (más que nombres), no quedarse en medios tradicionales y que extienda la red de testigos a más sociedad civil. Ya no más sólo los partidos políticos y simpatizantes.
La importancia de incluir descontentos: en la Reforma Chávez no quería admitir derrota, pero hubo presión interna que lo llevó a admitir una "derrota pírrica, de mierda" de 51% pero testigos dicen que fue mucho mayor. Algo similar a lo que pasó con Pinochet, cuyo proyecto ya estaba en caída, y que aceptó el plebiscito pensando que ganaba porque lo controlaba todo, una buena campaña cambió la tendencia, la oposición fue toda unida y cuando el dictador se quiso negar, los vasos comunicantes con personeros a lo interno con un acuerdo de no perderlo todo (incluso él siguió al frente de las Fuerzas Armadas) lo forzaron a salir.
Yo prefiero un candidato de consenso, por cierto, que deje menos heridas y mayor señal de frente unido de oposición.