Adictos al café por la mañana y a las pastillas para dormir. Adictos a las drogas instantáneas que nos hacen salir de la realidad para volver de nuevo con otros ojos. Adictos al amor que nos hace daño, a quedarnos ahí en lo que nos quema. ¡Adictos a lo prohibido! Adictos a ahogar silencios con palabras mudas. Adictos a fingir amor mientras morimos por dentro. Adictos a la costumbre de pensar que podremos olvidar lo que amamos para despertar el olvido y descubrir que seguimos enamorados. Adictos al humo que borra tristezas y crea sonrisas, tratando de borrar cicatrices en vez de aceptarlas. Adictos al placer fugaz de tener a alguien bajo las sabanas para recordarle a la vida que no estas solo, aunque la mañana acuda para recordar que la sociedad sigue presente. Adictos a pensar que nos "enamoramos" para llenar vacíos y despertar aun dormidos, con ganas de sentirnos queridos.