
Hace 35 años, yo era un joven sin trabajo, que había podido terminar sus estudios secundarios pero que no tenía recursos para iniciar una carrera universitaria.
Era un apasionado de los cómics y pensé que podría ser dibujante, ya que muchos de mis artistas favoritos eran autodidactas y nunca habían hecho una carrera universitaria.
Así que, sin pensarlo demasiado, envíe unos dibujos al periódico de mi ciudad.
Esos dibujos (que eran muy malos) me abrieron las puertas a mi primer trabajo y al periodismo. Hoy, después de 30 años de trabajar como periodista formado en la redacción de ese diario, necesito abrir otras puertas y creo que el dibujo puede volver a ayudarme.



