
Todos soñamos con publicar nuestros libros en papel y en momentos de delirio llegamos a creer que un día podríamos vivir de escribir. Lamentablemente, como dice ese nuevo y odioso refrán: “Dato mata relato”.
Las estadísticas de los últimos años no son aptas para escritores de corazones sensibles. Si quieren podemos empezar por la mala noticia o mejor dicho, la más mala de todas, porque las otras no es que sean tan buenas tampoco.
Ahí les va: Según estadísticas de asociaciones de editores y escritores (como la Authors Guild), menos del 5% de los autores logran vivir exclusivamente de sus libros.
El otro 95% de los mortales sobrevive con un modelo híbrido: charlas, talleres, periodismo o ingresos pasivos digitales (ebooks y audiolibros).
Doy fe que pertenezco a ese 95%, ya que desde hace décadas sobrevivo escribiendo todos los días, pero un periódico.
Hace largo tiempo ya, cuando apareció Amazon, con su famoso KDP, pensé, como muchos escritores, que finalmente podría publicar mis libros yo mismo y ganar dinero.
Pero hoy Amazon es lo más parecido que podrías imaginar a la biblioteca infinita de Borges. Tus libros seguramente se encuentran expuestos en un pasillo frío y solitario del lado más alejado de la laberíntica biblioteca.
Por eso yo, como seguramente quienes leen este artículo, llegué hasta HIVE: buscaba un lugar donde se valore lo que escribimos y podamos ganar honestamente al menos unos centavos por nuestro esfuerzo.
La realidad, esa que muestran los datos fríos, es que el mundo editorial se encuentra en un momento de transformación y el libro de papel se ha convertido en un objeto exclusivo, de colección.
Sin duda habrá escritores que podrán ganar dinero publicando en papel pero son los menos.
De acuerdo a las malditas estadísticas, en España y mercados de Latinoamérica, la tirada media de un libro se sitúa entre 2.500 y 3.000 ejemplares por título. Sin embargo, para autores noveles, es común ver tiradas de apenas 500 a 1.000 unidades.
Pero lo que se publica no es lo que se vende. En promedio, un libro de una editorial convencional vende entre 250 y 500 ejemplares en toda su vida útil. Y si se trata de autopublicados, el promedio es menor en copias físicas y muchos autores, por no decir la mayoría, venden menos de 100 ejemplares.
Por esta razón, la transición hacia lo digital es fundamental para la supervivencia de los escritores. Allí los autores, especialmente los autopublicados, pueden vender miles de unidades digitales, recibiendo hasta el 70% de regalías, frente al 8-10% que recibe el autor de una editorial tradicional en papel.
Pero… Y sí, siempre hay un pero. Aunque muchos piensan que la transición hacia lo digital es simplemente pasar de publicar en papel a crear ebooks, la realidad es que en la actualidad las posibilidades para los escritores crecen de manera exponencial.
A mediados del año pasado inicié una investigación con el objetivo de entender por qué no podía vender mis libros digitales.
Allí comprendí que alguien cuyo público es mayor de 45 años y principalmente argentino, difícilmente pueda vender un ebook o libro físico en Amazon. El pago en dólares y el costo del envío (en el caso del libro de papel) son una barrera casi infranqueable. Lo mismo le puede ocurrir a otros autores de latinoamérica.
Entonces comencé a buscar plataformas locales similares a Amazon, que impriman libros on demand, pero que cobren con billeteras más conocidas para los lectores y en moneda de su país.
Y luego pensé: ¿por qué directamente no vender los PDF o ePub a los lectores mediante alguna plataforma de productos digitales?
Allí descubrí que TiendaNube, por ejemplo, permite vender libros en PDF o ePub en toda latinoamérica con comisiones mucho más bajas que las que cobraría Amazon, aunque con algunos detalles a tener en cuenta, como el manejo de los DRM.
Y si decidimos liberarnos de las plataformas on demand y directamente vender nuestros PDF ni siquiera necesitamos complicarnos con la configuración de una tienda digital, existen otras formas de hacerlo mucho más fáciles.
Plataformas como Pistacho, que es algo así como la conocida Linktree, permite cargar PDF o ePubs, venderlos directamente y cobrar de inmediato.
Los escritores también pueden utilizar otras plataformas para pedir donaciones o apoyo económico, como Patreon o versiones locales como Cafecito, en Argentina.
En el caso de Cafecito y Ko-fi (similar pero global), permiten recibir donaciones, crear un blog con un muro de pago y vender productos digitales en sus tiendas.
Lo mismo ocurre con GumRoad, muy de moda por estos días en el mercado angloparlante: permite vender cualquier tipo de producto digital, libros entre ellos.
En estas plataformas no sólo se pueden vender libros completos, también se puede optar por un modelo distinto: la venta de capítulos o material adicional.
Además, con un poquito de imaginación, se pueden crear y vender otros productos “literarios”, como fanzines, poemarios, etc.
Es decir, con un poco de investigación, nos encontramos con que las posibilidades de llegar al lector son cada vez más, incluso sin siquiera llegar a terminar de escribir un libro.
Es que existen cada vez más plataformas que de alguna forma permiten cobrar directamente por tu contenido. Una de ellas es HIVE, por supuesto.
Pero por allí también tenemos modelos como los de Medium, que permite crear un blog y ganar dinero con cada post. El dinero que llegue depende de la cantidad de usuarios pagos de Medium que lean nuestro artículo y el tiempo que pasen allí.
Paragraph tiene un modelo similar, pero basado en blockchain, como HIVE. Allí los artículos quedan eternamente guardados en una cadena de bloques y se pueden vender como NTF.
Y también está Substack, que permite crear newsletters, artículos, podcasts y videos y cobrar una suscripción.
Las opciones para ganar algunos dolaritos por lo que escribimos aumenta día a día.
Este es un borrador de un manual más amplio que publicaré en formato digital próximamente en alguna de estas plataformas y que, obviamente, intentaré monetizar.
Si desean apoyar, se agradece.