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Muchas gracias queridos amigos por la compañía y lectura de mi post, los días han pasado muy rápido, nuevamente hemos llegado al día martes, día en el que mi blog se torna místico y mágico, es momento de una pausa y disfrutar una lectura con el encanto de una leyenda, hechos naturales o sobrenaturales de la vida, mágicos episodios que nos contaron nuestros abuelos, o aquella amorosa lectura que nos proporcionaron nuestros padres antes de dormir. Te invito a viajar en el tiempo y disfrutar una hermosa leyenda como lo hacíamos en nuestra niñez.
La historia de hoy sucedió en la tierra sin mal (Corrientes) Una hermosa historia de amor que vivieron dos bellos jóvenes.(Manuela) Ella una hermosa jovencita, dueña de los ojos celestes más hermosos que se hayan visto. (Justo) El un joven apuesto, trabajador y muy responsable, sería el hombre perfecto, a no ser por su timidez.
La ciudad de Corrientes emergía lentamente, las calles daban los primeros pasos de urbanización, los barrios eran pequeñas colonias, vivir en esa época, era como la vida en los cuentos de hadas, casas acogedoras, calles rurales alisadas con tosca, la naturaleza abundaba por doquier.
Por aquel entonces, Manuela viva en la colonia Poncho Verde, un hermoso asentamiento ubicado en el mejor lugar de la ciudad, Justo sin embargo vivía en un paraje cercano un poco más humilde, el joven al terminar de trabajar, desde lejos y tímidamente, interceptaba las caminatas diarias que hacia Manuela, una cita obligada para ambos, aunque solo sabía Justo, Manuela nunca se enteró que Justo la seguía, todas las tardes cien metros atrás.
Justo vivía enamorado de la bella joven de los ojos celestes, sin embargo su timidez no lo permitía hacerlo saber a la bella jovencita, los días, meses y años fueron pasando, tiempo suficiente para que Manuela intuyera que el joven gustaba de ella, la timidez de él no le permitieron saber que ella se sentía atraída por él, si él se hubiera animado hablar a la joven mujer, seguro hubieran sido novios.
Cupido y el caprichoso destino, fecharon a la joven con otro muchacho, con el que finalmente obtuvo matrimonio, el corazón de Justo quedo destrozado y mucho más al saber que ella esperaba ansiosa que declara su amor, sin embargo la timidez pudo más.
Manuela tuvo una vida agitada con su marido, en pocos años tuvo varios hijos, ella vivía feliz con su esposo y sus hermosos niños, la felicidad tuvo como testigo los ojos de Justo, aquel joven de su adolescencia que en silencio la acompaño a diario, Justo nunca se casó, esperaba a cupido le dieran una oportunidad con su eterna enamorada. La bella Manuela.
El destino obra de manera misteriosa, los hijos de manuela se hicieron grande, formando cada cual su propia vida. Manuela quedo sola con su esposo, una mañana el destino se lo llevo lejos y para siempre.
Manuela nuevamente estaba sola, sus hijos tenían sus propios compromisos, ellos no tenían tiempo ni espacio para ella, varios años después. Cupido pudo resarcir su error, flechando a la pareja que estuvo destinados a estar juntos desde siempre.
Llego el amor a las puertas del corazón de Justo, los años, la experiencia curtieron su timidez, al llegar el momento, Justo no tuvo ningún inconveniente en declarar su amor, Manuela confirmo lo que el sabia, ella vivió la vida enamorado de el en silencio.
Manuela no tuvo ningún hijo con Justo, aunque fue como si lo tuvieran, un nieto vivo varios años con ellos, fueron sus ojos testigos del amor más puro que pueda existir en esta vida, pasaron varios años colmados de felicidad.
Manuela era más feliz que nunca, aunque desconocía lo que el caprichoso destino tenía preparado para ellos.
Manuela era una mujer muy coqueta, todos los meses viajaba al exterior para importar finos productos de cosmetología, una mañana al regresar de sus viajes, se resbalo y quebró sus caderas, quedo inmóvil por varios meses, fue gracias a Justo que volvió a caminar, a todo esto a el amor de su vida se fue deteriorando su salud, el destino tenía otra macabra salida para Manuela.
Una mañana se levantó y noto que su amor ya no estaba, otra vez Manuela estaba sola, era como si el destino quisiera que volviese a empezar, pero esta vez ella no tenía las fuerzas que se necesita para olvidar al verdadero amor. Después de algunos meses, la santa muerte llego a sus puertas, ella se dejó morir por amor.
Esta es la hermosa historia de amor de Manuela y Justo ¡ Mis abuelos!
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Te espero mañana para disfrutar de otro relato de mi tierra de Corrientes.
José Luis Fernández
Corrientes Argentina
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