¡Cállate!
Porque no dices nada
Porque no puedes pretender
Evadir nuestra labial,
inminente unión,
con la nerviosa pronunciación
de palabras empledas
con el fin de distraerme.
¡Cállate!
Porque tus labios me bastan
y tus palabras me sobran
Porque nunca te deseé tanto como ahora
Porque no tienes escapatoria
Y todo tu cuerpo me invita al contacto
Y tus ojos miran mi boca
Sólo cállate.
Cállate
Que no hay necesidad de disimular el deseo
Ni de aparentar jovialidad...
Cállate porque ya estoy cerca,
Porque no te estoy escuchando,
Porque no quiero escucharte,
Y, porque, no se puede articular mientras se besa.
Cállate.