Sea tu hermano, tu pareja o un compañero de trabajo, seguro que tienes alguien a tu alrededor con un pésimo gusto musical. Y es que a todos nos embarga en algún momento esa estremecedora sensación de impotencia al notar como esos "artistas" nos violan la mente por enésima vez con sus letras repulsivas, sus melodías enlatadas de usar y tirar y con esos ritmos machacones aunque desesperantemente pegadizos.
Para unos puede ser Maluma y para otros será Maná. Lo cierto es que cada uno tiene, en algún lugar de su mente, su propia bolsa de basura musical. No sabemos quienes son los artistas más odiados por Ernest Mas-Herrero, Alain Dagher y Robert J. Zatorre, pero estos tres neurocientíficos, junto a sus colaboradores, se han puesto manos a la obra para acabar con esa epidemia devastadora que se llama P.G.M. (Pésimo Gusto Musical).
En un estudio científico publicado en Nature, estos neurocientíficos de la Universidad McGill de Montreal en Canadá nos cuentan cómo han conseguido mejorar el gusto por la música, así como aumentar la emoción y la motivación al escuchar música. Y al parecer no vamos a tener que torturar cruelmente a nuestros seres queridos para cambiar sus gustos musicales, ya que nuestros amigos científicos lo han hecho usando una técnica de estimulación cerebral no invasiva e indolora llamada Estimulación Magnética Transcraneal. (E.M.T.)
A mí me gusta la dopamina, dame más dopamina.
Escuchar música es (o debería ser) una experiencia placentera. Y en términos neurológicos cuando hablamos de placer, hablamos de circuitos frontoestriatales; que son los circuitos encargados de gestionar el sistema de recompensa. Con esto en mente, el equipo liderado por Ernest Mas-Herrero, ha aplicado la EMT en la corteza prefrontal dorsolateral izquierda con la intención de aumentar la secreción del neurotransmisor clave para el sistema de recompensa: la dopamina.
Los investigadores aplicaron, durante tres sesiones, una EMT excitante, inhibidora o neutra, a unos sujetos sanos (aunque con unos gustos musicales cuestionables) mientras escuchaban sus canciones favoritas u otras elegidas por los propios investigadores.
Al tiempo que se median las respuestas psicofisiológicas de los sujetos en cuestión, éstos debían valorar en tiempo real el placer experimentado. Para medir la motivación de los participantes, se les dio la opción de comprar las canciones propuestas por los investigadores para volver a escucharlas.
El equipo de Mas-Herrero consiguió que la EMT mejorara el gusto por la música, aumentara la emoción y el impulso de los participantes a comprar determinadas canciones. Y así llegamos a nuestra tan ansiada conclusión: ¡se puede cambiar el mal gusto musical de la gente!
¿Acabaremos con el mal gusto musical?
Bueno... No parece muy ético manipular el funcionamiento del cerebro de los demás a nuestro antojo. Pero si a mi vecino se le ocurre volver a poner otra de Maluma, me pillo una EMT de esas y no habrá ética que me pare.
Fuentes:
https://www.tendencias21.net/El-gusto-por-la-musica-se-puede-modular-con-estimulacion-cerebral_a44293.html
https://www.nature.com/articles/s41562-017-0241-z
https://technoexperience.net/2017/12/11/cambiar-gustos-musicales-cientificamente-posible/