El viernes un cliente me ofreció un Pirulin a cambio de la reparación de su olla de presión debido a que no le funcionaba, yo lo miré fijamente y bueno acepté.
La verdad acepté porque me pareció un buen negocio, el cliente tuvo mucha suerte porque soy amante del Pirulin.
En la tarde le reparé la olla, era una simplemente falla de la válvula de seguridad, que se disparó y sólo había que colocarla en su lugar. Y todos felices.