Hace unos días, me encontraba hablando con una persona que estaba agotada por diferentes cosas que le estaban pasando. Para el momento en que estábamos hablando, se sentía sin energía, la rutina y cosas en su entorno, le estaban drenando todo, o por lo menos así lo expresaba. En una imagen que me mostro, había una frase que decía ¡No te rindas! y luego más abajo ¡Sigue intentándolo!
Ambas frases me hicieron reflexionar y pensar en muchas cosas. Yo soy de las personas que piensa que cuando algo es complicado y te agota en vez de hacerte sentir bien, es algo que debes dejar y continuar. ¿Alguna vez te han dicho eso? sea cual fuere la situación, ¿Te sentiste bien con el resultado? Estas dos preguntas también me las hice y me puse a pensar en diferentes cosas de mi vida.
Con esto no quiero decir que al primer obstáculo voy a renunciar y tirar todo por la borda, pero no voy a caminar en circulos y tropezarme con la misma piedra una y otra vez, ya aprendí de eso.
Los mensajes positivos siempre te invitan a seguir adelante, a pesar de todas las dificultades e incluso, no tiene que haber dificultades, puede ser que solamente quieras ser el mejor pintor y sigues adelante practicando y practicando. Al leer la frase ¡Sigue intentándolo! pensé en aquellos músicos que pasan toda su vida tratando de tener éxito y solo pienso en si realmente son felices, a pesar de que tienen toda su vida persiguiendo algo que no logran alcanzar.
Podría dar varios ejemplos de personas que pasan toda su vida luchando por algo, personas que no se rinden para tratar de lograr eso que tanto añoran, pero reflexiono y me pregunto si realmente vale la pena todas las energías que gastan en eso. Yo se que si conocieran el resultado final, a lo mejor no lo seguirían intentando y por eso continúan porque nunca saben cuando lo van a lograr, ya que para alcanzar el éxito, hay que sacrificarse de muchas cosas.
Hablando con esta persona, recuerdo que yo mas que darle un consejo, le decía que si no es feliz como vive actualmente, que evaluara que cosas puede cambiar para que pueda ser feliz. En ningún momento le dije que no se rindiera o que lo siguiera intentando, más bien preferí decirle que buscara evaluar que situaciones puede cambiar, que cosas debe aprender y corregir, para que no se sintiera agotada y sin energías.
Aun después de conversar, seguía reflexionando y pensando en ese musico que no se rinde, pensaba si era mejor rendirse y encontrar la felicidad desde otra perspectiva. Cuando digo rendirse no me refiero a que abandone la música, sino más bien en descubrir que otros talentos tiene, ponerlos en practica y ver hasta donde lo llevan. Muchas veces en la vida nos enfrascamos en obtener algo y seguimos intentando obtener haciendo lo mismo y por consecuencia, obtenernos los mismos resultados. Con el paso del tiempo se convierte en un circulo vicioso.
Eso me hizo pensar en cuando me gradué de la universidad, quería ejercer la profesión que me costo 6 años años obtener. En mi caso, siendo ingeniero en telecomunicaciones, estaba loco por trabajar en esos lugares donde ocurre la magia para que los sistemas de comunicaciones funcionen. No se cuantos currículos metía y cuantas puertas toqué, llegó un punto que era agotador, ya lo hacia por inercia y veía que estaba obteniendo siempre el mismo resultado.
Mis amigos me decían ¡No te rindas! y por supuesto ¡Sigue intentándolo!. Pero llegó un momento en que entendí que no podía seguir haciendo lo mismo, no era feliz y se estaba volviendo agobiante la situación. Toda la vida me ha gustado enseñar y dar clases y conversando eso con una amiga, en aquel entonces, se abrió una oportunidad en una institución académica donde tuve la oportunidad de inaugurar el departamento de redes y mi deber era preparar el material que seria impartido a los alumnos, me tocaba escribir el material y las evaluaciones.
No estaba en una ese cuarto mágico donde todo sucede para que tengamos Internet, pero honestamente me sentía feliz porque podía plasmar mis conocimientos para nuevas generaciones. En ese punto, entendí que estaba buscando trabajo de manera errónea y lo que yo consideraba serie el trabajo ideal, no era más que algo vacío. En ese entonces preferí rendirme, descansar e intentarlo de otra manera, acudiendo a otros talentos que a lo mejor consideraba que no podrían coexistir.
Imagen de mohamed_hassan en Pixabay
Se que no es el mejor ejemplo y podría hablar de otras situaciones en la que a veces es mejor rendirse, descansar y agarrar impulso para seguir intentándolo, pero desde otra perspectiva. Hoy escribo esto porque pienso en las miles de personas que reciben un mensaje donde les dicen que no se rindan y a lo mejor las están impulsando a que se sigan quedando sin energías.
Cuando yo entendí esto, ahora me gusta evaluar toda la situación, si tengo que decirle a una persona que lo siga intentando, es porque es una persona que se renueva cada día, que se inventa nuevas cosas, una persona que mantiene su meta clara pero que la aborda de diferentes manera para no fracasar.
Esta vida esta llena de desafíos, pero si podemos transitar por ella siendo felices o por lo menos disfrutando de las cosas que hacemos, no debemos sentirnos agotados y que todo se vuelve un Déjà vu. Si sientes que te estas quedando sin energías, que lo que haces te esta drenando por completo, no te voy a decir que no te rindas y que lo sigas intentando, te diré que hagas una pausa, descanses, comente un helado y medita en que cosas puedas hacer para lograr esa gran meta que deseas, desde otros caminos.
También te diré que evalúes si esa meta es realmente lo que deseas, a veces nos enfrascamos en algo que realmente no es bueno para nosotros. Y luego de todo eso, luego de que hayas descansado, de que hayas meditado, replanteado objetivos y trazado nuevos caminos en busca de la felicidad, es ahí donde si te diré que ¡No te rindas! dejando en claro que antes, durante y después, tendrás mi apoyo.
Con todo esto que escribo no hago referencia al éxito, el éxito de alguna manera va a llegar cuando seguimos luchando por alcanzar eso que deseamos en la vida. Tampoco con esto digo que tengo la razón, todavía me falta vida por vivir y aprender del ensayo y error, pero si tengo claro que si algo me agota, me hace infeliz y me deja sin motivación, ese no es el camino que debo seguir para llegar a donde quiero llegar.