¡Buenas noches, estimados y respetados lectores!
Con ocasión de participar en el reto planteado por el amigo , les quiero entregar este post dedicado a una de mis más grandes pasiones: El Montañismo. Esta publicación la acompañaré con fotografías de mi autoría, que fueron tomadas en mis diferentes ascensos a la montaña conocida como El Ávila (o Waraira Repano, en lengua nativa aborigen de mi país, Venezuela). Esperando disfruten mi relato y pueda llevarlos en mi aventura, les dejo leer mi hobby.
Primeramente, quisiera contarles ¿por qué me apasiona mi hobby? Siempre, desde muy pequeño, he admirado, he estado enamorado y sigo profundamente enamorado de la hermosísima Madre Tierra. Sus paisajes naturales me cautivan, me inspiran, me hacen creer que existe una deidad tan grande como ella misma y cuando subo la montaña, con cada ascenso, con cada esfuerzo por dar el siguiente paso hacia sus cumbres gélidas, mi alma se inunda de su pureza, mis pupilas se llenan de sus colores verdes, marrones, rojos, rosados, amarillos, violetas, grises y blancos; mi ser entero, la encuentra en sus hermosos senos de roca, cubiertos con suaves telas de verde que, sutilmente, le recubren su cálido regazo. Ese mismo regazo que beso con amor, cuando corono sus cúspides heladas y me abrigo con sus alturas y mis telas de lana ayudan a que pase la noche entre sus brazos vegetales. Es mi pasión, pernoctar en sus gélidas y hermosas cumbres.
Buscaba con avidez estar entre la naturaleza que, creo, atraje a mi la más grandiosa aventura que inició en el año 2007, cuando, por intermedio de un gran amigo, tuve la dicha de ascender por primera vez a la montaña. Este hobby, me eligió. Este hobby, se volvió parte de mis travesías en este recorrido por mi amado Planeta Tierra.
Llevo practicando montañismo 10 años, aproximadamente y, desde que inicié he estado aprendiendo cada día de la montaña, de las reglas que ella dicta, de sus designios climáticos y he aprendido a vivir en armonía con ella, respetando sus condiciones. Gracias a ello, me ha bendecido con ascensos y descensos seguros todas las veces que he ido. Tanto he aprendido de ella, que he tenido la fortuna de servir de guía en 2 oportunidades para unos amigos que han subido conmigo a “Lagunazo”, mi sitio favorito de acampada en El Ávila.
Lo que me gusta de mi hobby, es que me mantiene en forma – hay que entrenar para hacer lo que hago – y puedo probarme, exigiéndome con cada ascenso, un poco más cada vez. Es un trabajo físico increíble, de mucha resistencia y agotador. Pero la sensación de bienestar y placer que resultan de alcanzar la cima, alivia todo mi cuerpo y es como si no hubiera realizado tremenda actividad física para llegar a sus cumbres.
Como vivo en el interior de mi país (El Tigre, Edo. Anzoátegui) y el Ávila está en la ciudad capital (Caracas) debo tomar previsiones de viajero para poder realizar mi hobby. Entonces, normalmente tengo que planificar todo, incluyendo el viaje de ida y vuelta, el lugar donde dejaré el vehículo, en fin; es una actividad que debo planificar muy bien.
En principio, era un hobby que pensé realizar solo hasta que apareció mi media naranja y amada compañera () y me dijo con su primer ascenso conmigo, que ya no subiría solo a la montaña, ¡jajajaja!; realmente, ella es sorprendentemente igual a mi y le encanta realizar ascensos conmigo, le encanta el montañismo, mi hobby y lo comparte desde hace tiempo con este humilde servidor. De hecho, me gusta llevar mucha gente cuando pretendo realizar mis ascensos con mi esposa. El detalle es, coincidir con personas a un mismo tiempo de disponibilidad para la actividad. No siempre se logra, debido a las ocupaciones de cada quien, propias de las rutinas de sus vidas.
Cuando realizo los ascensos, mi mente se transporta fuera de La Tierra. Es el más grandioso aliciente que mi ser puede recibir, cuando estoy ascendiendo. Cada lugar, cada pico, es un nuevo reto y una nueva dosis de adrenalina mezclada con endorfinas que me llevan al éxtasis absoluto.
Cuando mi rutina me agobia, busco mi pasatiempo favorito con tanta avidez, cual si fuera un niño invidente buscando el pecho henchido de su madre para beber su néctar de vida… Sólo en esos momentos, se convierte en una prioridad. Adoro subir la montaña, tanto como adoro escribir… ¡lo adoro!
Practicar montañismo, de hecho, no me quitaba tiempo familiar, porque lo realizaba con mi pareja. Luego nació mi pequeña y dulce princesa, en este momento tuve que re-programar mis prioridades para dedicarme a la más hermosa y exigente labor: ser padre. Por segunda vez, tuve que postergar mi pasatiempo favorito – tengo una hija mayor de 10 años – para dedicarme a la paternidad. ¡Claro, cuando la pequeña princesita pueda con su morral, nos vamos los 4 a la montaña, jajajajaja, para pasar la más fabulosa vacación a 2.200 metros sobre el nivel del mar! ¡Ya siento que la montaña me está llamando, jejejeje! ¡La extraño!
Claro, un pasatiempo no debe estar por encima de la familia y los amigos. Tengo la fortuna, de que mi familia y amigos, me entienden y me apoyan en todo lo que he decido emprender. Eso me llena de satisfacción y de amor por ellos.
Ahora bien, esta actividad que elegí realizar, realmente cuesta dinero. Para hacer montañismo, para ser un montañista, alpinista, etc.; se requiere de ciertos equipos que, bueno, para el que le gusta, lo ve como una gran inversión en vez de un gran gasto de dinero. Los equipos (morral profesional, carpa especial para media y alta montaña, saco de dormir o sleeping, pasamontaña, guantes y abrigos con rompevientos, cocina y bombonas para camping, cobertor para lluvia, etc.) en la actualidad cuestan bastante dinero en cualquier tienda especializada en proveer equipamiento para montañistas (yo, particularmente, compré la mayoría de mis equipos en la casa “Acadia Sport”), pero son equipos mínimos necesarios para optar a realizar un ascenso con las condiciones climáticas que ofrece El Ávila. Por supuesto, cuando haces lo que amas, los ojos de la maravilla que produce en tu alma el placer de lo que te llena, te impide ver los sacrificios que éste puede generar. Tal vez, aún no he llegado al punto de metacognición que me permita evaluar los sacrificios que he tenido que hacer para llegar a Caracas después de recorrer kilómetros en carreteras desde El Tigre, sólo para tener la dicha, nuevamente, de ascender a “Lagunazo”, o al pico “Naiguatá”, o a cualquiera de los otros picos que ofrece gentilmente, la hermosísima diosa vegetal en el Waraira Repano…
Siento que, con los años de práctica, se va forjando el maestro del futuro. Imagino que yo no seré la excepción. Pienso, por los compañeros que he llevado a “Lagunazo” y han regresados pletóricos de alegría, que me estoy convirtiendo en un pequeño guía de aventuras en alpinismo. Gracias a ellos, lo puedo decir hoy en día. Los que han querido que los lleve, han hecho todo lo que les he dicho, desde comprar el equipo básico, hasta las paradas programadas para aclimatar el cuerpo, las raciones de marcha, los sorbos de agua para evitar la deshidratación, la selección y equipamiento de alimentos adecuados para transportar, en fin; han cumplido con esmero las instrucciones y esa, ha sido la clave del éxito en los ascensos. Creo que esto es lo que hace la diferencia entre ser un aficionado, un adepto o un experto en lo que se hace: el agradecimiento y la promoción de tu hobby por otras personas. Para mi, eso es suficiente recompensa.
Para mi, que amo escalar, tengo la dicha de convertir mi pasatiempo en un trabajo de guía en escalada de montaña media a alta. Es un sueño que me gustaría en un futuro cercano concretar como una realidad palpable.
Si tuviera que explicar mi hobby a un alienígena, creo que sería sencillo decirle: "mi amigo, acá en La Tierra – el planeta más hermoso de este Sistema Solar – hay una actividad cargada de sensaciones placenteras, cargada de adrenalina, de endorfinas, de entrega y esfuerzo que merecen la pena. Es una actividad que pocos seres humanos escogen como pasatiempo permanente, debido a las grandes demandas de dinero y esfuerzo físico que devienen de ésta. Pero, los que lo practican, así como yo, le vemos el mayor de los sentidos. No nos importa lo que cuesta, no nos importa si es caro, si hay que viajar a otro lugar, nos importa el placer de lograr la meta trazada: alcanzar la cima. Yo lo practico en Venezuela, en El Ávila (Waraira Repano), si quieres y te atreves, ven conmigo, yo te llevo a sus hermosas cimas y allí entenderás, por qué le digo: 'La Tierra, el Planeta más hermoso de nuestro Sistema Solar'…"
Les quiero enviar a todos mi acostumbrado fraterno abrazo. También quiero enviarles un cálido saludo y desearles éxitos a todos en este bello concurso.
Nos seguiremos leyendo, mis respetados amigos…