Yo solo tenía 16 años al terminar la clase, Glaidelysmar y yo nos quedamos por un momento en el salón comparando algunos apuntes de nuestros cuadernos, Glaidelysmar era la chica que me gustaba, su mirada azulada se perdía en la mía y yo deseaba hacer contacto con aquellos labios rosa tentación que tenía un poco entreabiertos. Me armé de valor y acorté la distancia entre nosotros, tomé una de sus manos que sentí muy helada y entrelacé mis dedos con los de ella, sentí como su respiración comenzaba a acelerarse igual que la mía, la sensación de que podía desmayar en cualquier momento me embargaba de pies a cabeza, creo que nunca había estado más nervioso que ese día, llevaba meses soñando con mi primer beso pero sinceramente nunca había imaginado cómo sería.
Recuerdo que la maestra Matilde nos gritó desde la puerta y a mí me invadió una oleada de rabia por no haber aprovechado la única oportunidad que se me había presentado, ambos la miramos apenados y ella nos hizo una mueca de que saliéramos, Glaidelysmar lo hizo primero, tomó su mochila, la colgó en su hombro y salió del aula con la cabeza agachada sin lanzarme siquiera una mirada.
Yo hice lo mismo pero cuando estaba a dos metros de atravesar la puerta se cerró ante mí…
-¿Así que te sientes muy hombrecito para dar un paso tan grande como es tu primer beso?
La pregunta me tomó por sorpresa, ¿Cómo sabía la maestra que ese sería mi primer beso?
Ella me adivino el pensamiento y río desdeñosamente
-Te preguntarás como sé qué es tu primer beso, eso es fácil, todos los hombres hacen la misma mueca como si se fueran a vomitar.
La miré sin saber que decir, aún sentía en mí la fea sensación de mí beso frustrado y además no sabía cuál era la respuesta correcta a esa pregunta, así que me quedé en silencio, ella caminó meneándose como siempre hasta su escritorio, llevaba un pequeño vestido rojo como la mayoría de la ropa que siempre lucía su pequeña cintura y su esbelta figura, desde ahí volvió a romper el silencio:
-Ven José, te diré algo…
Yo me acerqué algo contrariado y me senté en la silla del otro lado de su escritorio, ella sonrió y se levantó del escritorio asomándose a una ventana, mis compañeros poco a poco desaparecían del patio cívico eran las tres de la tarde de un caluroso día de verano ya muy cerca de las vacaciones. Al transcurso de algunos minutos que me parecieron eternos ella volvió a hablar.
-Sabes cariño que este es nuestro último año escolar a mi cargo
-Sí maestra, en menos de un mes deja de ser nuestra profesora
-Bueno que bien que lo pienses así pero quiero que sepas algo más, para ti dejó de ser tu profesora desde hoy
-No comprendo, repliqué Extrañado.
Pero no me dio tiempo de pensarlo sentí sus labios lamiendo con dulzura los míos, se sentó sobre mis piernas y sus manos tomaron las mías y las acomodaron en el hueco de sus curvas, mi cuerpo dejó de ser mío y no me obedecía, era incapaz de moverme, solo me quedé ahí como una estatua sintiéndome ajeno a lo que estaba pasando, ella metió su lengua en mi boca y la movía con tanta seguridad porque sabía perfectamente lo que hacía, yo no acababa de salir del shock sentía que la sangre había abandonado mi cuerpo.
-Vamos cariño, déjate llevar, eres tan inocente que nunca te diste cuenta de que siempre has sido mi favorito
Su voz se escuchaba alterada pero no retiraba sus labios de los míos, soltó mis manos para desabotonarme la camisa del uniforme y pasar las yemas de los dedos por mi pecho, después guiando mis manos levantó su vestido unos centímetros más, yo sentí que mi respiración se disparó por los aires, y perdí el control, era la maestra Matilde el sueño húmedo de mis amigos, el sueño húmedo de cualquiera… y yo estaba ahí.
Mi cuerpo tomo vida propia, mis manos le sacaron el minivestido rojo por la cabeza y admiré por un segundo su bello conjunto de encaje también rojo, mis labios bajaron hasta su cuello y aspiré su aroma siempre fresco que se quedó grabado durante días en mi nariz, con mis dedos bajé un poco el tirante de su sostén y escuché un ligero gemido que salió de sus entrañas, lo estaba disfrutando y yo también, sin perder más el tiempo, llevo sus manos hasta mi cinturón y en cuestión de segundos mi pantalón cayó al suelo junto a la silla.
La sangre se me concentro en la entrepierna y sentí la necesidad de aterrizar mis ganas en aquel experimentado cuerpo femenino, ella gemía de placer al contacto con mis labios succionando cada parte de su piel.
Me guiaba con su movimiento hacia lo que quería y yo me dejaba llevar, sus bragas cayeron al piso seguidas de su sostén y nosotros tras ellos, sus gemidos se convirtieron en gritos cuando entré de lleno en ella, sus uñas se clavaron en mi espalda con firmeza y sus caderas se meneaban dándome más alcance, mis labios succionaban sus pechos y mi mente se encontraba a kilómetro y medio de ahí, pensando en cómo iba a decirle a Glaidelysmar lo que ocurrió entre su madre y yo.
BUENAS TARDES, ESTE SERA MI ULTIMA HISTORIA O RELATO EN UN TIEMPO MIENTRAS SE ME OCURREN IDEAS NUEVAS, ESTE TAMBIEN LO TENIA AGARRANDO POLVO AL IGUAL QUE EL OTRO, ESPERO QUE LES GUSTE, Y SI NOTAN ALGÚN ERROR DIGANMELO ASI MEJORARE POCO A POCO... SALUDOS!!