En Venezuela se celebra el Día del Artista Plástico el 10 de mayo, pues es la fecha de nacimiento de quien fuera el más importante pintor de la iniciación de nuestra plástica a la contemporaneidad: Armando Reverón. Con los enjundiosos trabajos críticos especializados existentes sobre Reverón, no pretenderé un intento en ese orden (aunque lo de la concepción y concreción de la luz en él me siga generando mucha inquietud). Así, para no dejar pasar este día, imaginé una microficción, que a continuación les entrego:
¡Qué guapa estás, Juanita! Mis muñecas te envidian y me lo dicen al oído, pues tienen mucha pena contigo. Hoy amaneciste con olor de mar de Castillete, con amarillo de árnica, con luz de sol enceguecedor en medio de la bruma.
El doctor Boulthon me ha visitado para saber de mí y me ha fotografiado con mis monos y mis muñecas, y le he dicho que te retrate, pues eres mi obra secreta, a ti, a la que debo mi vida en medio de esta locura que me toma.
Me ha pedido que recuerde cómo llegué a lo que pinto ahora. Le hablé de Ferdinadov, pero antes estuvo Monet, en esa fiebre que fue para mí el Impresionismo. Pero le dije, finalmente, mi Juanita, que eras tú la que me habías revelado ese misterio, en ese sol que alumbra hasta hacernos ciegos, que posee al mar, a las palmeras, a tu cuerpo.
Me preguntó por mi propósito de vida. ¡Ah, caramba! Quisiera difuminarme en esa luz de bruma en la que la redención del alma se hace uno con el cielo. Quizás la arena del mar me entienda, además de ti, Juanita.
Los interesados que no conozcan de Armando Reverón podrán ir a la fuente indicada y a partir de ahí a otras, por ejemplo *, o a documentales tan únicos como los hechos por Alfredo Anzola.