En los primeros meses del 2022 el poeta venezolano Ramón Ordaz anunció la salida de su más reciente libro de poemas: Obertura de mar, publicado por el Centro Editorial La Castalia y Ediciones de la Línea Imaginaria, en la Colección Alfabeto del mundo.
A Ramón Ordaz me unen estrechos lazos de afectividad por compartir muchos años en la actividad literaria en Cumaná, pues, entre las principales experiencias, se cuenta la apertura en noviembre de 1983 y desarrollo –por alrededor de 10 años¬– de la que se conoce como Casa Ramos Sucre.
Se ha dedicado a los géneros de poesía y ensayo. Es Licenciado en Educación (Mención Castellano y Literatura, Universidad de Oriente) y Magister en Literatura Iberoamericana (Universidad de Los Andes). Dirigió el periódico Oriente Universitario (Cumaná, 1981 -1983). Fue director del Centro de Actividades Literarias “José Antonio Ramos Sucre” –o Casa Ramos Sucre (Cumaná, 1983 al 2000), siendo también el editor de la revista Trizas de Papel. Otras revistas literarias creó y dirigió como En Ancas (1976-1981) y Poda. También ha ejercido la docencia en la Universidad de Oriente, la Universidad de Los Andes y la Universidad Pedagógica Experimental Libertador– Maturín.
Nuestro escritor tiene una obra amplia, que incluye títulos como: Esta ciudad, mi sangre (1978), Potestades de Zinnia (1979), Antología del Otro (1990), Grafopoemas (1992), Diario de Derrota (1993), Kuma (1997), El pícaro en la literatura iberoamericana (2000, 2007), Profanaciones (2002), Albacea (2003).
Obertura de mar, edición impresa y digital, cuenta con la erudita presentación del poeta venezolano Gregory Zambrano, residenciado en Japón, y las fotografías de Juan Carlos Astudillo y Cruz M. Moreno. Sobre este libro de nuestro amigo publiqué hace unos meses un breve post que pueden leer aquí, y hoy espero cumplir con la promesa que hiciera entonces. Gustosamente, acompañé su presentación en Cumaná, en la Casa Ramos Sucre, en marzo de 2023.
Obertura de mar está formado por dos partes: “El mar es nuestra sed” y “Acantilados”. Como dice Zambrano, “ambas concentran un abanico de variaciones sutiles sobre el mar que están en el origen, en la búsqueda y en el retorno del destino humano”, quien también anota: “No hay visión idílica del mar” y “El mar sin fronteras y sin tiempos”.
Reproduciré unos poemas breves del libro y los comentaré.
La isla que somos
Estamos hechos de adiciones:
de veneros eternos,
de miasmas y naufragios.Eres mi sombra, la mano oculta
que acaricia tu sombra,
la que habita en el límite
de todo lo pensado
y sale de sus fueros
en busca de la imagen que te falta,
el hueso que sostiene
el frágil universo que te nombra.
Miniatura del mar
El mar es del tamaño de una ostra;
inmenso como la gota de luz
que la noche cansada
deja caer con el rocío.
El mar ejemplo
Escribe todos los días,
instante tras instante,
escribe y borra su mensaje.Incesante escribe, tacha la ola
el elogio a su música,
lo que nombra.Escribe, describe, borra
el alma de los seres,
los enseres del tiempo.Maestro del destino:
ilustra su espejismo
la vanidad del mundo.
Aguada
Alarga, noche, tu tiempo.
Llueve, llueve,
el agua llega al mar:El milagro de dos aguas
erigió nuestro barro.
Resurgencia
a Jesús Torres Rivero
Uno vive porque respira el aire de los otros;
porque el mundo desde algún intersticio nos respira,
nos inhala hacia esa eternidad donde todo se borra.La luz del mar nos lleva en su corriente,
nos arrastra,
nos abandona en sus pliegues de olvido
para que todo vuelva
al idílico sueño del comienzo.
La visión genésica, cosmogónica, ancestral, nostálgica, melancólica y actual –dolida y gratificante- de Obertura de mar nos cautiva, como las aguas que lo recorren, y, a la vez, nos interpelan.
Como habitante de este mar que somos, en el que también somos isla –no solo en lo geográfico–, encontramos una raigal identidad, que se extiende como un algo que no podemos asir –una sombra¬–. Y ese mar es metáfora limpia de la existencia (“gota de luz”) y un modo de aprender, en el hacer y deshacer que su oleaje nos lega diariamente. Esa materia inmensa que nos encuentra con nuestro origen, nos da aliento, nos revuelve en su arena primordial y devuelve siempre al comienzo, como realidad prístina, como sueño, o como olvido.
Cierro con un poema del libro comentado en el que el autor hace memoria de Ramos Sucre, dándole la voz como hablante poético:
Pensión Huguenin
(Ginebra, junio 1930)
a José Malavé
El cuerpo en orfandad que me trajo hasta aquí
muestra su declive, los espacios en fuga que pude contener
cada vez que el insomnio ignoraba la noche.Es una decisión, Dolores Emilia:
aquí me quedo;¿por qué morir dos veces en este mar glacial?
No quiero tulipanes en mi tumba, Aloysius.
La noche esconde aquí sus gallos.
Los cantos son demonios al amanecer.Yo nací en un andén, una estación del luto
y un tránsito de trenes que llevaban a inhóspitas regiones.Ahora comprendo. Nunca estuve entre ustedes.
Yo habitaba otra aurora. Mi voz envejecía
en el sueño de un país ausente.
Referencias:
Ordaz, Ramón (2022). Obertura de mar.
Entrevista al poeta Ramón Ordaz
Gracias por su lectura.
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