Javier Solís, uno de los más grandes cantantes mexicanos de ranchera, y de otros géneros, falleció el 19 de abril de 1966, es decir, hace 60 años. Seguramente, muchos usuarios de #Hive no sabrán de este cantautor, pero trato por este modesto post de presentárselo. Lo hago por medio de una microficción.
Soy estas propinas que me dieron aquellos solidarios compatriotas. Gracias a ellos pude sobrevivir en la Ciudad de México, pobre y hostil, para nosotros, que veníamos de una humilde familia sostenida por la panadería. ¡El pan del padre, el pan de Dios!
Había que darle por donde fuera posible, y me tocó cantar en restaurantes, bares y plazas. Quería salir de ese limitado espacio, al que agradezco, siendo hoy esta figura reconocida. No pude llegar a ser esto que soy si no hubiera existido esa tierra donde germinó mi canción y mi voz.
En verdad, somos sombras; no sé si de algún espacio que no conocemos seamos luz. Aunque deseamos la luz, muchas veces solamente tenemos la oscuridad. Y también en o con ella vivimos.
