Un día como ayer, 2 de junio, en 1913 nació Vicente Gerbasi, uno de los poetas capitales de la literatura venezolana e hispanoamericana. Inauguró la modernidad de la poesía venezolana, con su propia poesía y la proposición del grupo "Viernes". Si bien influenciado por el romanticismo (sobre todo el alemán: Hölderlin, por ejemplo) y el simbolismo francés de finales del siglo XIX, Gerbasi abrió un camino de renovación en la poesía venezolana que dio frutos para las generaciones venideras.
Entre la modernidad poética española (v.g. Juan Ramón Jiménez) y los influjos de la vanguardia, y su lectura de poetas chilenos como Humberto Díaz Casanueva y Rosamel del Valle, Gerbasi produce una amplia obra que incluye su famoso Mi padre el inmigrante (1945) y libros de una tesitura innegable, como Los espacios cálidos (1952), Edades perdidas (1981), Los colores ocultos (1985) e Iniciación en la intemperie (1990). También cultivó el ensayo. Un libro clave en este género es Creación y símbolo, donde, aludiendo a la poesía, manifiesta:
En poesía las palabras no poseen valor justo, filológico, etimológico, sino que adquieren un valor múltiple, que escapa a la lógica corriente del lenguaje.
La crítica ha destacado que en sus últimos libros su verbo poético se despoja y decanta, hasta ofrecernos una especie de "señalamientos instantáneos, de revelaciones". Así lo intentaré ilustrar más adelante.
Otro aspecto central, muy relevante, es su visión de la naturaleza. Al respecto cito al poeta venezolano Francisco Pérez Perdomo que, en el prólogo a la Antología poética de Gerbasi, publicada por Monte Ávila, señala:
(…) Gerbasi concibe al poeta en estado de éxtasis frente a la belleza de la naturaleza. Y como poeta panteísta, en su elevación casi mística, encuentra en los misterios de la naturaleza la presencia de Dios.
Me detendré en su último libro, Los oriundos del paraíso, de publicación póstuma (Gerbasi murió en 1992, y la primera edición de este libro es de 1994), presentando unos pocos poemas y unos breves comentarios míos.
Con el mar
Si alguien me llama
digan que no estoy.
Ando por las olas del mar,
sí, ya de noche,
por ese mar de hojas de luna,
por el sonido con que
embrujé el mar,
por la lejanía
en el sonido marino de la mar.
Si alguien me llama
digan que estoy solo
con el mar.
Violetas
Qué infinita
pequeña violeta
en la pradera.
Qué bella es la juventud
lejos de la muerte
bajo un crepúsculo.
Con un cielo de pequeñas nubes de violetas.
Algo del universo
Cósmica bestia milenaria,
con ojos, con delirios
iniciados en los infiernos
de la noche.
Vino el agua
con ocultos resplandores
hablando con el fuego.
La mujer es nuestro afán
en las lluvias cálidas del paraíso.
Su melena ondula
en las constelaciones.
Dios respira
secretamente en el Universo.
Ahora me quedo mirando
el trabajo de las hormigas.
Nevada en el trópico
Lentas como copos de nieve
caen las flores
rosadas de los apamates
en las avenidas
de la ciudad vespertina.
En un parque cercano
juegan los niños,
cuando Caracas
es un infinito bosque de cigarras.
Pronto llegarán las lluvias
y volarán las aves
a refugiarse en los espejos
del tiempo.
Hemos estado en la nostalgia
de una lejana nevada.
Con ella se identifica, como si quisiera fusionarse, en un aliento de asentimiento, de venia, como ocurre con su imagen del mar. Así también el reconocimiento de la belleza sorprendente de lo elemental que puede ser una flor de violeta o unas nubes de ese color en el cielo, como si presenciara una imagen de reflejo espejeante; o las rosáceas flores del apamate en la Caracas del corazón; o la labor de las hormigas.
Su voz (o la del hablante) asume esa palabra limpia, casi desnuda –a la que aludíamos arriba–, capaz de enternecernos con su delicadeza o con su lucidez, como la de estos dos versos: "Dios respira / secretamente en el Universo", en los que se manifiesta su asenso del misterio, ese que se pre-siente en la imagen del paraíso.
Referencias:
Gerbasi, Vicente (1990). Antología poética (3ª ed.)(Prólogo de Francisco Pérez Perdomo). Caracas: Monte Ávila Editores.
Gerbasi, Vicente (1994). Los oriundos del paraíso. Caracas: Monte Ávila Editores.