Nexo con el lector
Un detalle que es imprescindible cuando escribimos algo para que otros lo lean es conseguir que este logre crearse un nexo con la historia y esto en nada tiene que ver con que se identifique con ella, eso es otro detalle más circunstancial, sino que lo expresado cumpla ciertos requisitos universales de interacción.
Por ejemplo que lo narrado mantenga un orden en cuanto a las acciones que se desarrollan, ya que una de las peores fallas de un nano relato es el desorden. Igualmente que los signos de puntuación estén colocados de acuerdo al ritmo que se le desea imprimir a la lectura, nada más desastroso que una coma o un punto que obligue una pausa donde no va o la falta de ellos que provoque el cansancio por lo largo de las oraciones.
Lo primero que debemos hacer al escribir un nano relato es leerlo, como si fuera escrito por otro, olvidándonos por un momento que es la creación de nuestra inspiración y respetando las buenas costumbres de la lectura. De esa manera podemos sentir lo que siente otro al leernos. Debemos ser sinceros y humildes cuando hagamos esto, ya que nuestro ego debe descansar un rato tranquilo.
Otra alternativa para lograr que el lector se interese en nuestro escrito es dejar siempre algo a la imaginación de este, no exprimir la trama diciéndolo todo sino dándole espacio quien nos lee para que vaya participando imperceptiblemente en lo que hemos plasmado en el papel.
En las historias vivenciales debemos utilizar palabras sencillas para que quien nos lee pueda sentirse cómodo y seguirnos, a lo mejor ha tenido una experiencia similar y se compenetra con ella.
Cuando el lector siente que lo escrito es como si fuera plasmado por él entonces habremos conseguido un perfecto nexo con el lector.