Hace unos días conversando con un amigo me comentó que se había conseguido con una mutua vieja amiga, quien andaba con su esposo, un adinerado señor del lugar donde vivían y en el cual estaba él de paso y entre las palabras que me llamaron la atención y me hicieron reflexionar fue la muy usada cotidianamente cuando se refieren a casamiento, generalmente señalando a la mujer “Fulana se casó bien casada”.
Y no es que dude que alguien lo haga sino que esta expresión siempre me ha parecido discriminatoria ya que la misma indica que la mujer ha contraído nupcias con un señor cuyas posibilidades económicas son elevadas o cómodas.
Y me pregunto: ¿No está bien casada una mujer con alguien que no posea esta característica económica? ¿No es el amor lo que impulsa a dos personas a juntar sus vidas, alegrías y sinsabores?
¿No está mejor casada una mujer con un hombre que aunque no posea dinero posea alguna o todas estas características: trabajador, buen padre, amoroso, buen hijo, solidario, sin vicios, fiel, respetuoso, educado, culto, conversador, con buen sentido del humor, detallista, etc.?
A veces la sociedad arrastra etiquetas difíciles de quitar y lo bueno y malo pasa a tener características tan frívolas como esta expresión y sin dudas que más allá de ahondar en la relación de pareja de nuestra amiga y su esposo, el solo hecho mencionado anteriormente terminó siendo el resumen con el cual mi amigo señaló el matrimonio de ambos. ¿Estará en lo cierto?
Fuente de la imagen.