Ejercicio.
Colóquese en pareja, frente a frente, durante 5 minutos.
Uno de los dos hable al otro acerca de un tema escogido al azar por él.
El oyente debe ir analizando no solo lo que expresa verbalmente su interlocutor sino también las expresiones, gestuales y corporales del mismo y transcurrido el tiempo dar su opinión acerca de lo escuchado.
Luego intercambien las posiciones y se repitan la acción.
Resultado
Como podrán ver no toda la información que se intentó dar llegó al receptor, porque esta careció de factores imprescindible como lo fue principalmente el acrecentamiento del interés para llegar al final, y esto es producto de que quien envió el mensaje no interactuó con quien lo recibió, ya que este solo escuchó pero nunca preguntó o participó en la conversación, esto nos demuestra que para que una comunicación sea efectiva hacen falta dos personas que participen activamente.
Igualmente pudieron observar que el grado de entendimiento varió de acuerdo a gestos y expresiones corporales de quien hablaba, esto es debido a que silenciosamente podemos transmitir a alguien sensaciones, sentimientos y sobre todo convicciones pero debemos comenzar por tenerlas nosotros.
Quien no está seguro de lo que dice no transmite como debiera lo que intenta, ya que el que recibe la información puede llegar a captar sus dudas solo observándolo.
Las expresiones corporales son difícilmente controladas por las personas, son como una huella que identifica expectativas, dudas, convicciones y sobre todo personalidad.
Los gestos que a veces se vuelven manías pueden distraer o atraer la atención y en muchas ocasiones no son controlados por las personas.
Cuando podemos conjugar esos tres aspectos entonces iniciamos el camino a una estrecha relación comunicacional con los demás.