Hola de nuevo Steemians
Estoy seguro de que todos ustedes han estado en algún momento de sus vidas en situaciones de preocupación extrema y estrés. Y es que en ocasiones, parece casi imposible vivir en este mundo moderno sin sufrir las tensiones habituales del tránsito, la sobrepoblación, y el exceso de responsabilidades (entre muchas otras cosas).
Pero debemos saber que...
Lo peor en lo que se refiere al estrés es no saber manejarlo
Está comprobado que cierta dosis de estrés en nuestras vidas es positivo, y es un signo de los avances evolutivos de la especie humana (es decir, es una de las cosas que permitieron evolucionar a la humanidad como conjunto); pero el problema radica en el exceso de estrés o peor aún, en no saber manejarlo.
De hecho, según los expertos en el tema; al sufrir estrés o sentir preocupación, lo peor que podemos hacer es reaccionar de manera inadecuada. ¿Qué podemos entender por reaccionar de manera inadecuada? pues exagerar en nuestra respuesta a la situación que se nos presenta, o incluso, intentar no reaccionar de ninguna manera ante ella; porque ambos casos nos pueden traer problemas de diversas índoles.
Me explico a través de un ejemplo; una reacción exagerada es un hombre que se baja de su automóvil en medio de un gran atasco de tránsito (luego de 3 horas de espera) y le rompe el parabrisas al del automóvil de adelante porque no avanza, sin duda está reaccionando de manera inadecuada; pero también es algo malo el caso de que dicho individuo no reaccionara en absoluto ante tal situación, es decir, el hombre que está en medio de un atasco de tránsito y solo se dedica a reprimir su disgusto, en vez de tratar de comprender la situación, e intentar calmarse, ya que ello solo lo lleva molestarse internamente (con la situación y consigo mismo), acumulando adrenalina y tensión (por la impotencia de sentir que no puede hacer nada al respecto) y con ello -según los expertos también- debilitando y enfermando su organismo.
¿Qué hacer entonces ante situaciones estresantes?
Según la lógica y el sentido común, la solución está en un punto intermedio, es decir, ni exageración, ni omisión, sino la acción justa y correcta. Lo primero que se puede recomendar ante situaciones estresantes es tener paciencia, y comprender la situación en la cual se encuentra (es decir, entender el terreno en el cual se está pisando); una vez hecho eso, determinar si es posible realizar alguna acción que ayude a superar efectivamente la causa del estrés; y si la hay, realizarla, pero si no la hay, calmarse. El deseo de querer controlar cada aspecto de nuestras vidas es una de las mayores fuentes de estrés a nivel general; por ello, para aprender a superarlo, eliminar el ansia de dominar o controlar cada eventualidad que se presenta ante nosotros es crucial; hay que mantener la calma y la mente centrada.
Consideraciones adicionales
Puede decirse sin lugar a dudas que el estrés es algo que se genera o surge por el miedo a que algo que no queremos que pase, suceda; o a que algo que anhelamos que suceda, no pase, y/o también porque algo que nos desagrada o disgusta, está sucediendo en torno a nosotros. En vista de ello, quizás la opción más sabia sea respirar profundo y tratar de entender la situación en medio de la cual se está, para calmarse y actuar en consecuencia.
Algunas personas incluso cuentan hasta diez antes de reaccionar, cuando se encuentran en medio de situaciones tensas o molestas (para no exagerar o precipitarse en sus reacciones). Otras practican meditación durante algunos minutos al día para relajar tensiones y saber manejar mejor los momentos de estrés, lo cual les hace mejor capacitadas para reaccionar de manera más calmada, paciente y efectiva ante los mismos.
Sea cual sea la opción que se elija para manejar las situaciones estresantes, lo que debemos estar conscientes es que no podemos manejar o evitar siempre los eventos que nos originan estrés o disgusto; pero lo que sí podemos manejar y mejorar en cambio, son nuestras reacciones y comprensión ante los mismos y es importante hacerlo, tanto para conseguir mejores resultados ante las adversidades, como para no perjudicar nuestro bienestar, paz mental y salud en general (y de nuestro entorno) a raíz de ello .