Con una mente agotada y titubeante,
te sientas a olvidar rezagos
en medio de reflejos absurdos circundantes,
y paralelismos balurdos disociantes.
No le sigas el paso al lamento,
busca la luz en medio del tormento,
destroza los miedos sin recatos,
tranquilízate no solo por ratos.
Torpedea la bruma que deslumbra,
ensombrece la dañina podredumbre
de los malos o pésimos momentos que te aturden,
y las molestias que sin rechistar te interrumpen.
Pateas relatividades sin sufrimientos,
considera soñar, pero siempre con tiento,
no traduzcas palabras sin norte,
no deduzcas razones sin seguimiento.
No tribules optimistas al paso,
ten optimismo en cualquier caso,
y en el ocaso total de los lamentos verás
como los sufrimientos sufren sufriendo.
Las alegrías que surgen franqueando desesperos,
sin traspies forjan los buenos momentos,
sin duda, totales dichas que parecían lejanas,
con esperanza divina alcanzarás sin falta en la marcha.