19 DE ABRIL: TRISTE REALIDAD VENEZOLANA
Saludos y Bendiciones a Todos mis Herman@s de Steemit, Venezuela y el Mundo
Más sin embargo, sea cual fuere su perspectiva y opinión, la verdad es que muchas evidencias denotan que se ha conmemorado este 19 de Abril en desoladas calles, con tristeza reflejada en la brisa, impregnada de pesares que huelen a dolor y descalabro de diaria supervivencia; para nuevamente conmemorar un año más de tan gloriosa fecha para Venezuela.
El no obstante del punto previo se basa en el siguiente cuestionamiento: ¿la mesa del hogar Venezolano se ha adornado con suculentas comidas y bebidas, para poder ver y oir alegremente la celebración oficial?
Se infiere que la cruel respuesta es No; porque pareciera ser que la pesada nube negra de "siete plagas" nos ha invadido, para cubrirnos por largo tiempo con su lúgrube opacidad, mágicamente hacer desaparecer dinero, alimentos y felicidad, y en su lugar dejar polución de espacios vacíos y sombríos, que tan solo permiten escuchar crujidos estomacales, de escalofriante sonoridad.
De hecho, miro de reojo la sucia mesa y repentinamente salgo de mi pensamiento visual, al escuchar a una mujer gritar: "Policía, por favor deja a ese pobre hombre, el tan solo lloraba a viva voz, diciendo en esa plaza que no podría celebrar hoy la muerte de su adorado hijo".
Raudo, abrí la puerta de mi casa, y entre varios vecinos pudimos convencer a los "desdichados" Policias para que dejaran tranquilo al pobre hombre, quien luego de ser liberado, sin mediar palabras se marchó lentamente, sumido en sus implacables pesares.
A continuación, miré los hogares de mis vecinos, repletos de las forzadas ausencias, de quienes se vieron obligados a buscar alojamiento, trabajo y comida en tierras extranjeras.
Y sin ser algo paradójico, "Por Estas Calles" se observan las "Casas Muertas" de Otero Silva, las cuales sobreviven sin el esplendor de antaño, al no conseguir a sus dueños viajeros, escapados para poder labrarse un futuro más decente y por el temor a la esclavitud, prisión, hambre o muerte que lamentablemente penden puntiagudas sobre nuestras cabezas.
Abril de Paz, escuché decir por radio y TV, sublime mensaje de ser verdad, pero grotesco ante nuestra realidad, en lejano saludo marchito y espeluznante, por cruenta herida de un adiós prematuro.
Son fechas que conmemoran cada historia particular, de personas hurgando entre la basura para sobrevivir e intentar hallar la raíz de este melodrama, tragicómico y profundo, con salvaje desgarre familiar, que se mancilla con oprobiosa purulencia.
De pronto, me miro en el espejo de un raquítico peluquero, quien ha improvisado su tarantín en la esquina, y me veo en ambos, espejo y peluquero, llevando la misma cruz de agonía de Madariaga, cargando miserable y pesado fardo de calvario apocalítico, con asquerosidad existencial.
¡Benditas alocuciones festivas! Digo para mis adentros, y experimento un inmenso y peligroso desgano con venenoso sopor de impotencia y estupidez recurrente.
Le invito a reflexionar y dígame usted, si se sabe las respuestas, porque aparentemente, se observa un 19 de Abril exageradamente extraño con la memoria colectiva buscando y preguntando afanosa: ¿qué vamos a celebrar -así dicen unos o a conmemorar, gritan otros-?
Yo por mi parte, voy taciturno como pirata sin barco ni rumbo, escuchando encadenado y arrastrando mi condena, musitando mis penas por sus calles y regurgitando nuestro "silencio de inocentes", con nervioso malestar.
Entonces, logro avanzar 208 pasos y diviso a lo lejos un secuestro "en pleno desarrollo", y en otra esquina a vulgares delincuentes quitando sus carteras a mujeres desvalidas, más allá se ven militares junto a burócratas coaccionando para obtener unos dólares fáciles; y todo esto gracias a una antológica ruina económica, social y moral, producto de desquiciados gobernantes montados en los hombros de la pobreza y muerte de mi pueblo. Luego de 208 años: ¡Desgracia Nacional!
Al parece ser en Venezuela se quedó Emparan, o reapareció rodeado de sórdidos personajes, resentidos sociales, malvados con profundo rencor y muchas ganas de obtener todo el dinero posible, sin estudiar ni trabajar. ¡208 años de Dependencia insepulcra!
Repentinamente, a mi lado escucho un desabrido llamado de atención: ¿Cuántas verdades y cuántas mentiras ha dicho usted señor? Me espetó una humilde señora, como leyendo mi mente y buscando iniciar una discusión.
Ella pretendió confrontar mis ideas con su razonamiento fanatizado, la piel pegada en sus huesos y totalmente vestida de rojo, porque regresaba cansada, con hambre y sed, luego de "celebrar este día". Por respeto a su edad, yo simplemente la miré con tristeza e ignoré sus palabras, intentado alejarme rápidamente de allí.
Con cierta presteza, mientras me retiraba del lugar, se agolparon una serie de cuestionamientos en mi mente, siendo la principal: ¿Se pueden negar los destrozos y las terribles amputaciones sufridas; sean literales, metafóricas, corporales, mentales, espirituales, culturales, educativas, familiares, económicas, sociales y peor aún en los sentimientos?
Lea mi mente señora y usted también señor, y respondan con sinceridad y en consecuencia por favor. Aunque, quizás esto sea otra locura mía nacida desde mi alter ego.
Para muestras, allí mismo están todos ¿o aquí mismo estamos todos, unos por allá y otros por acá?, junto a los marchitos pensamientos de amor perdidos, algunos enterrados a metros bajo tierra, otros en el triste adios de la fatal despedida, de la fe perdida y de la desesperanza que obliga la extrema pobreza; e incluso de muchos distraídos en tierras extranjeras.
De hecho, ¿alguien puede dudar que todos o casi todos los Venezolanos dejamos rodar lágrimas por alicaídas mejillas de hambre, indignamente mezcladas con el sortilegio de maldad escupido en nuestros nobles rostros Venezolanos, de quienes habitamos en millones de avergonzadas habitaciones, que pacientes cada noche nos esperan para dormir el hambre popular de inocentes víctimas?
Con cierto desdén, voy de regreso a mi humilde hogar, entonces veo y escucho a lo lejos a un joven que canta: "¡Viva Venezuela, Mi Patria Querida...!" Luego, repentinamente deja de cantar, con rabia seca sus lágrimas y mira al cielo mientras lanza varias preguntas:
¿Venezuela es Independiente? ¿Por qué nos odian? ¿Por ser Pobres nos asesinan y encarcelan sin piedad? ¿Gobierno amigo o enemigo hambreador? ¿Guerra económica o desidia de incapaces? ¿Paz y Libertad del sepulcro? ¿Expropiaron nuestra dignidad? ¿Pueblo Cobarde, sometido, hipotecado, esclavizado y vendido a potencias extranjeras? ¿Esclavo soy? ¿Somos esclavos de esclavos?¿Quienes son los amos de la República Bolivariana y los amos de nuestros amos? ¿Solo ellos y sus familiares tienen derecho a vivir bien? ¿Celebramos este 19 de Abril, con los millones de Venezolanos muriendo de hambre, delincuencia y vergüenza? ¿Qué o Cuál futuro le depara a mis Hijos por mi culpa? Otros ¿...?
Fuente de Todas las Imágenes: https://giphy.com