Contexto: Está historia está inspirada en un Creepypasta, si una situación pudo haber pasado lo mismo es pura coincidencia
Parecía sentir una presencia frente a mi columpio, no sabía si era una persona o un ser extraño viendo una entidad que ni siquiera el hombre con mayor vista podría ver.

Me acerque al columpio y cuando estaba a punto de presenciar lo que estaba en el columpio, me doy cuenta que era mi abuela sonámbula y con un sartén.- Que rayos...-¡Pum!.
Recibo un golpe tan fuerte que se escucha hasta la quinta calle, mi abuela me había dado un sartenazo y luego se va a su cuarto. - me estoy volviendo loco, que me pasa- dice. Me pasó toda la noche pensando en lo que pasaba en la casa. Al día siguiente me levanto, pero cada minuto me sentía vigilado, es como si alguien me estuviera viendo cada momento en mi habitación. Bajo a la mesa para desayunar, y saludo a mi abuela. - Hola hijo como estás, oye muchacho tu no viste el cordero de la muerte -. -¿Cordero?, ¿cuál cordero?-. La abuela le explica, que hace muchos años existía un granjero que siempre quemaba a los corderos para obtener su piel, para así obtener la lana quemada, y así dormir mejor, todo fué así, hasta que una noche llego una bruja y lo maldijo matandolo, y lo hizo pagar por todas las muertes de los corderos, haciendo que su alma se hundiera siempre en un columpio convertido en un cordero para toda su eternidad.

Me asusté tanto que me orine en mis pantalones y me quedé pensando - "ahora me lo viene a contar está vieja"-. Ahora no se cómo salirme de está casa, todas las noches me imagino al cordero, y esas noches melancólica que hace que mi alma se desvanezca, cada vez que veo esa silueta. Esa mirada que pareciera que el propio demonio estuviera disfrazado de un cordero, el columpio cada noche se escucha ese sonido, que da escalofríos ¡liii oh!...¡ liii oh!...Ahora no se, si dormir, o volverme loco por esa mirada impenetrable, lo único que espero es que algún día, pueda salir de este lugar con vida, o quien sabe si estás sea mis últimas respiraciones que se sepa de mí. Ahora me tengo que ir a dormir, antes de que ese cordero, o demonio me encuentre.
